Sin popular
La tercera bandeja de la Tribuna Enrique Omar Sívori estará en silencio, sin bombos, sin banderas, sin hinchas. Totalmente vacía. Sin Los Borrachos del Tablón. Sin violentos.
La inexplicable cacería entre barras que se produjo en la popular local minutos antes del partido frente a Arsenal provocó la inmediata reacción de los plateístas. “Váyanse todos”, fue el pedido masivo de los verdaderos hinchas de River, muchos de los cuales ahora no podrán estar en las tribunas del Monumental por no ser socios del club. ¿Por qué? Porque –si bien se trata de una determinación no tan dura como podría haber sido– el ministerio de Justicia y Seguridad decidió que en los próximos dos partidos de local (Tigre y Argentinos) el club no podrá habilitar la tribuna popular y las puertas de las plateas sólo estarán abiertas para quienes tengan carnet, tal como anticipó Olé dos días después de los incidentes.
“La sacamos barata”, concluyeron en Núñez una vez que se conoció la sanción. Pero para llegar a ese precio sin inflación hubo muchas reuniones y negociaciones. La relación entre José María Aguilar y Aníbal Fernández, ministro de Justicia y Seguridad, pasaba por un buen momento hasta que se produjo la pelea entre el grupo del Oeste y La Banda de Gonzalo. Sin embargo, las declaraciones de Domingo Díaz embarraron la cancha. “En la tribuna no vi a ninguno de los 800 policías que pagó el club”, se quejó el vice segundo de River y la frase cayó muy mal en la Federal y en el ministerio, donde comenzó a evaluarse un castigo de tres fechas a puertas cerradas.
Ahí apareció en escena Javier Castrilli, titular de la Subsef, para ofrecer una variante no tan dura, que no metiera a todos los hinchas en la misma bolsa. Para eso influyó ese “váyanse todos” que se escuchó desde las plateas. Teniendo en cuenta la posibilidad de vender entradas a través de Ticketek, y así identificar a cada uno que asista a la cancha, el ex árbitro propuso un castigo exclusivo para la popular que terminó concretándose luego de varias gestiones. Pesó también la postura conciliadora que mostró River: aunque en su descargo mencionó que no correspondía suspender el Monumental porque los incidentes fueron en Vélez, desde un primer momento hizo saber que no presentaría un amparo para rechazar la determinación del ministerio de Justicia.
Entonces, el domingo 11.000 lugares no estarán disponibles en el Liberti. Habitualmente, de esa capacidad, River pone a la venta 6.500 populares porque el resto queda para ser ocupado por los socios que ingresan con el carnet. Ante Tigre y Argentinos, los que tengan la cuota al día podrán ubicarse en las plateas cabeceras medias y bajas, y en las laterales altas. Lo que aún no se sabe es si antes deberán ir a canjear su entrada, como en los superclásicos. Y la venta de plateas laterales medias y bajas será a traves de Ticketek y exclusivamente para socios. De esta manera, el hincha común se quedará afuera.
Cambio horario
El partido que debían jugar River y Tigre en el estadio Monumental, el domingo a las 18.40, fue adelantado por el Comité de Seguridad para las 14.30 de ese mismo día.
La medida fue tomada a raíz de que en primera instancia el encuentro iba a terminar en horas de la noche, lo cual hubiese podido dificultar el accionar del operativo policial, tomando en cuenta los antecedentes de violencia que tiene en su haber un sector de la parcialidad del equipo de Núñez.
Zafamos
Desde que se desató la interna en la barra de River, esta es la tercera sanción que recibe el estadio por culpa de Los Borrachos del Tablón. La primera, el 11 de febrero del año pasado, después de la Batalla de los Quinchos, resultó la más grave y la faja de clausura incluyó también al club, porque la pelea se dio en la zona de las piletas. La sanción fue por cinco fechas, pero el 15 de marzo se redujo a tres por la buena actitud de la dirigencia de River que expulsó a los barras del club y aplicó el derecho de admisión para todos los que se habían peleado.
El segundo episodio ocurrió el 6 de mayo, luego del partido contra Independiente. Las primeras versiones indicaban que la pelea había sido afuera de la cancha, pero después aparecieron los videos que demostraron que se habían enfrentando en el playón. En esa oportunidad, el ministro Fernández decidió darle dos fechas de suspensión al estadio, pero no clausuró el club. La de Liniers, y a pesar de las armas, recibió la sanción más leve de todas.
Hector Grinberg:
La resolución se adecua bastante a la circunstancia que pasó. Me parece que se contempló la reacción positiva del resto del estadio, repudiando la pelea. Por primera vez hubo un quiebre en la relación de los hinchas con estos grupos y eso ayudó para que no todo el público sea sancionado. Después, si están bien dos fechas, cinco, seis o una, ya es algo que depende de los organismos de seguridad”. La voz de Héctor Grinberg, tesorero de River, resumió la de todos sus pares. En Núñez sabían que podía ser peor, por eso no cayó tan mal la sanción recibida.
Como tesorero del club, Grinberg también le dio una mirada económica a la situación: “Desde ese punto, el castigo es muy fuerte para el club porque en dos partidos vamos a perder mucho dinero que normalmente recaudamos por la venta de entradas. El mayor ingreso, en ese sentido, se da por las generales, ya que el resto del estadio se completa con mayoría de socios y abonados. Entonces, económicamente se va a sentir la sanción”.
Como la resolución llegó a última hora al Monumental, los dirigentes aún no tienen conocimiento de los pormenores de cómo se aplicará el castigo. Lo que sí está claro es que además de no poder vender entradas a invitados, tampoco habrá tickets de protocolo. “En las plateas sólo habrá socios. Es una decisión correcta porque jugar a puertas cerradas hubiera sido un castigo para esos hinchas que repudiaron la pelea. Y aunque rigurosa, resulta adecuada”.
Alberto Fernandez:
“No es admisible que esto siga pasando y todo ocurre porque ha habido un trastocamiento severo de estos sectores que no alientan a un equipo sino que tienen otros intereses a partir de prerrogativas que consiguen por ser hinchas del equipo, que son cosas diferentes”, afirmó en declaraciones a radio Global Station. “Y esto va más allá de la sanción puntual a River por los incidentes”, cerró.
Sigue la búsqueda:
River ya recibió su sanción pero la jueza Fontbona de Pombo le quiere caer ahora a los participantes de la guerra en Liniers. Así sigue identificando barras, mientras coteja fotos, videos y la base de datos de la Policía. Por ahora tiene nueve detenidos a los que les denegó la excarcelación, aunque éstos apelaron esa decisión a Cámara. El último en hacerlo fue el abogado Diego Castiñeiras, que representa a Marcelo Pérez Basualdo y Aldo Martín Disciullo. Y como la pena tiene un mínimo excarcelable y no hay riesgo de fuga, se supone que la Cámara le dará la razón. Hoy, además, será operado Amadeo Bellino, el barra del grupo del Oeste que está internado en la clínica Virreyes y que tiene ambos pómulos fracturados por los golpes recibidos de la barra oficial.

Aguilar sigue lavándose las manos:
Durante cuatro horas el presidente de River sudó la gota gorda en Tribunales. Porque amplió su declaración indagatoria por la causa de la batalla de los quinchos, donde está acusado de encubrimiento, pero además el juez aprovechó para interrogarlo sobre su relación integral con la barra del club. Y lejos del reconocimiento público que hiciera el protesorero Héctor Cavallero, (aseguró que habían bancado a un grupo de la hinchada para que dominara la popular), Aguilar dijo que nunca tuvo que ver con Los Borrachos del Tablón. Admitió, sí, que conocía a los hermanos Schlenker, a Adrián Rousseau, a Gonzalo Acro y a Luisito Pereyra, “porque voy a la cancha desde los nueve años”, pero negó que les hubiera entregado entradas o dinero. Tras su respuesta se dio una situación curiosa: el juez sacó un fajo de populares que decían invitados, que le fue requisada a la barra en Retiro, el día en que los del Oeste le pegaron al Colimba Di Muzio, en la previa contra América de México. Y Aguilar explicó que por la Copa, hay entradas para socios y para invitados, y por eso esas populares tenían dicha leyenda y no porque fueran invitados del club. Vaya uno a saber, claro, cómo los barras adquirieron tantas entradas anticipadas. Pregunta sobre la cual nadie parece tener respuesta.
En realidad, Aguilar contestó todo lo que le preguntaron. “Fueron unas 200 preguntas y sus respuestas fueron altamente satisfactorias”, afirmó su abogado, Julio Golodny. En todo momento se despegó de la acusación de encubrimiento de lo ocurrido en quinchos, cuya prueba era una faca encontrada en una dependencia del estadio. Ante esto, aseguró que ese lugar, al no tener techo, estaba al alcance de todos. Y dio el nombre del responsable del Monumental para sustentar sus dichos. También negó las acusaciones de los barras involucrados en el caso Acro, que habían admitido que el club los bancaba financieramente. De hecho, el propio juez aseveró en un dictamen que la guerra era por un botín económico y que en ese marco la dirigencia tenía un rol clave. Pero Aguilar lo negó. “Y el juez no tiene pruebas para sustentar eso. Son conceptos vagos, ya se lo dijo la Cámara. Lo más probable es que mantenga la falta de mérito, ya que no tiene elementos para procesarlo”, le dijo una fuente de Tribunales.
Alan:
Tras los últimos incidentes de Los Borrachos del Tablón, Alan Schlenker volvió al ataque. En declaraciones radiales, repitió que es inocente y brindó los mismos argumentos que envío a Olé la semana pasada y que ratificó ante la Justicia el lunes. El ex líder de la barra, que está procesado como autor intelectual del crimen de Gonzalo Acro, habló por La Red y afirmó: “Es una burrada que yo esté preso y que los autores materiales sigan prófugos mientras la Policía ni los busca. Pido que se entreguen y se aclare mi situación. Cuando muere Gonzalo, Rousseau dijo que yo contraté sicarios para matarlo. Eso ya quedó ampliamente demostrado que es falso. Puso a la gente en mi contra y la opinión pública compró. Rousseau goza de total impunidad, le tendría que caber un falso testimonio. La muerte de Acro fue en venganza por los heridos que los de Palermo tuvieron en la gresca del playón, y ellos, los de Palermo, no respondían a mí, era un grupo independiente. Mal podría haberlos mandado a hacer algo. Y mañana si los del Oeste hacen lo mismo por lo que pasó en Vélez, no me acusen a mí. Porque ahí hubo una emboscada de la barra de Adrián contra ellos. Porque sí, Adrián controla absolutamente todo”, dijo Schlenker, que irá a juicio oral el próximo año.
Fuente: Olé


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