River 2 SL 2
La gente respondió, llenó el Monumental e hizo una fiesta pocas veces vista a la salida de un equipo. La hinchada, el hincha común no la barra, estuvo y alentó… lástima que los jugadores no pagaron con la misma moneda.
Otro Hall caliente (según Olé)
No era real. No se podía entender. Pasaron cinco, diez minutos. Y, de pronto, cayeron: los hinchas de River procesaron en silencio sepulcral la eliminación de la Copa. Pero esa bronca contenida duró demasiado poco. Como sufrió Pellegrini, como sufrió Passarella, este River de Simeone vivió su primer hall del Monumental, aunque el técnico salió indemne, inmune a cualquier ofensa de la gente: la carga fue para José María Aguilar, para su Comisión Directiva y para los jugadores.
Unos 500 hinchas se aglutinaron en el hall que está debajo de la platea San Martín, mientras otros cientos pasaban por el anillo rumbo a la salida y se sumaban con alguna palma o grito. Hubo enojo, mucho enojo. “Que se vayan todos, que no quede ni uno solo”, repitieron. “Se va a acabar, se va a acabar, la dictadura de Aguilar”, se exageró, también. La fonola humana revivió hits de las históricas derrotas (”la camiseta de River se tiene que transpirar”, “River va a salir campeón el día que se vayan todos los hijos de puta de la Comisión”), pero también hubo desplantes nuevos (”Gordo sos un botón, vos sos hincha de Boca…” y “ahí se van los que votaron a Aguilar”).
La temperatura subió de un saque a las 23.15, cuando la Policía intentó impedir que bajaran más hinchas desde la platea, bloqueando la salida. “Que no salgan porque van al hall”, se oyó por los handys de la gente de seguridad… Hubo palazos y golpes. Y más bronca. “Olelé, olalá sino quieren violencia que se vaya Aguilar”. La tensión fue en ascenso. Un nutrido grupo de hinchas que bajó de la popular rompió parte de la puerta Maratón para intentar entrar al anillo, rumbo a los vestuarios. Hubo golpes de puño con controles del club y un vallado oportuno. 23.22: fuera todos, todos, de la zona del vestuario local. Mientras los jugadores salían a las apuradas rumbo a la concentración (Vega y Nasuti, que se iban a sus autos, tuvieron que volver por la cantidad de gente que había en la zona), 150 hombres de la Infantería copaban el hall. La protesta se fue diluyendo. Cuarenta minutos después, sólo quedaban vidrios rotos y el hedor del triste show.


0 Respuestas a “La hinchada el 8 de mayo”
Escribe un comentario
Debes iniciar sesion para postear un comentario.