El día en que la amistad se comenzó a romper:
Alan Schlenker no sólo llevó escribana sino también un abogado. No intentó ocultarse. Después de preguntarle su nombre, los policías lo hicieron apartarse. El delegado de seguridad de Independiente, Osvaldo Barco, le comunicó lo que ya se sabía. El abogado comenzó a protestar, pero un comisario les repitió que no podían pasar.
Schlenker, hasta ayer cultor del bajo perfil público, enfrentó las cámaras y ensayó su defensa. “Yo no tengo antecedentes de violencia en espectáculos deportivos; esta medida se implementa injustamente porque no veo por qué se me considera violento”, dijo antes de irse a radicar una denuncia en la Comisaría 1ª de Avellaneda. Más tarde aseguró que fue investigado antes del Mundial 2006 y que no hubo ningún impedimento para que viajara a Alemania.
En cambio, Rousseau sí consiguió ayer entrar a la cancha de Racing.
Lo confirmó Gustavo Lugones, abogado del CoProSeDe: “Revisamos los videos y verificamos que entró en el entretiempo, cuando ya habíamos levantado los controles; de todos modos, no pudo ingresar antes, y en la tribuna estuvo por abajo tratando de no exponerse. Eso es un síntoma de que la medida los afecta”.

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