Consultado acerca de si los barras reciben un porcentaje de la venta de los pases de jugadores contestó que no lo sabe: “Se habla de eso, pero no tengo constancia”, respondió.
En cuanto a cómo era el trato en los tiempos en que él era el presidente con los barras, recordó: “Entonces el jefe era Matute, el famoso, quien fue seguido luego por ‘El Diariero’. Siempre existió en las barras de los clubes una lucha de poder basada en egos, en protagonismo, en poder. Y eso lo adquiría el que mejor pegaba, el más valiente. Ahora han cambiado las conductas. Pero siempre existió un concepto de conductas y límites y dentro de esos límites se sabía cuándo se perjudicaba a la institución”.
“Un presidente no puede obviar la existencia de líderes de la hinchada”, añadió.
También dijo que Matute no era empleado del club, en contraposición con la incorporación de barras como asalariados de River por parte de la actual conducción. Por último sañaló que la honestidad de los directivos se transmite a los hinchas. “Una vez perdieron un partido en Ferro y quemaron la cancha. Nos sancionaron y llamé a la esposa, que era la única que podía dominarlo. Le dije a la señora, delante de él: ‘Tu marido se dedica a quemar la cancha y se la pasa tomando vino con sus compañeros’. La mujer lo agarró del oído y no apareció durante un mes”.
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