02
Nov
08

Dejen que juegue la hinchada

“Si no ganan la copa que quilombo se va armar” es el grito de bronca -y esperanza a la misma vez- que representa el sentir del hincha de River de cara al partido del jueves. Lo cierto es que si River no gana en México, otro ciclo se habrá terminado y el hincha ya no aguanta más.

Si el jueves no se logra la hazaña y resurrección que todos esperamos y soñamos, indefectiblemente se va a terminar otra etapa y el hincha no se va a bancar que se vaya solamente Diego Simeone. Ya se fueron varios técnicos por la puerta chica y los mismos problemas siguieron ocurriendo. Detrás de él y haciendo fila deberán irse, uno por uno, todos los dirigentes responsables de este momento. Responsables porque nunca reaccionan a tiempo, responsables porque compran jugadores pensando en que representante se sienta del otro lado de la mesa, los favores que les deben y no cuales son los jugadores que más necesita la institución y las mejores condiciones para adquirirlos.

Responsables porque permiten que jugadores como Ahumada y Augusto Fernández, que hace pocos días se tomaron los genitales en señal de burla al hincha de River, sigan jugando en el club y no sean penalizados como corresponde. Responsables porque cuando el equipo pierde se borran y no dan la cara, porque no están poniendo orden y levantando la voz en un vestuario copado por una amplia mayoría de jugadores que no sienten la camiseta.

Y también deberían irse por los menos trece o quince jugadores del plantel actual que con su apatía no hacen otra cosa que manchar nuestra historia. Pero la razón dice que sólo podremos incorporar tres refuerzos para la próxima temporada, por lo que el famoso “que se vayan todos, que no quede ni uno solo” no podría aplicarse al plantel actual.

El hincha no come vidrio y está caliente. No se va a bancar otro papelón más. Por más policías, laberintos y muros internos que coloquen en los encuentros de local, si el jueves no se revierte la historia, el domingo no va a ser un domingo más para el Mundo River: el hincha va a estallar en el Monumental. Y va a ser el hincha genuino, y no aquellos grupetes políticos que esperan siempre una oportunidad para camuflarse y desvirtuar los reclamos espontáneos.

Desde el corazón y porque llevamos a River en el alma, esperamos que nada de esto ocurra, que este artículo sea simplemente un anticipo de las posibles situaciones en caso de que se produzca otra eliminación.  De todas formas, con Copa o sin Copa el papelón ya está consumado y los responsables deberán hacerse cargo. Y hacerse cargo es tomar determinaciones contundentes, y no simplemente decir “yo soy el responsable de todo” como lo ha hecho en más de una ocasión el presidente José María Aguilar, porque a las palabras se las lleva el viento.

Así como para describir lo que muestra el equipo dejó de tener una palabra que lo defina, lo de la hinchada anda por el mismo carril. Pero con una gran diferencia: el equipo da muchísima vergüenza, la hinchada, muchísimo orgullo.

Se sabe que no sirve de nada, en materia futbolística, que la hinchada no deje de alentar en todo el partido, pero… ¡como reconforta el alma herida! Basta con mirar hacia la tribuna para entender que el hincha de River sigue (y seguirá estando) más allá que los que se ponen la camiseta no lo entiendan. River es eso: pasión y amor más allá de toda explicación. Y la gente que hoy estuvo en el Sur nos lo hizo recordar, en horas en que todas las bases de la historia Millonaria están sufriendo un sacudón.

El periodismo podrá seguir mezclando el caldo de la Nº 12 con esa mentira de la hincha más grande, pero nosotros sabemos que la hinchada más grande es la del club más grande. Fue conmovedor. Se cantó desde principio a fin. Cada gol hacía más fuerte el grito, así como cada derrota fortalece el amor que todos tenemos por estos colores.

Ahora habrá que ir por el milagro a México, sepan señores futbolistas, que no van solos. Detrás tienen una hinchada que tiene más pasión y amor que cualquiera del fútbol mundial. Uno solo de esos locos que hoy cantaron en el Sur como si el equipo estuviera ganando por cinco goles, tiene más amor por los colores que todos ustedes juntos. Ojala entiendan que la hinchada apoya los colores en las buenas, pero sobre todo en las malas. Por eso, también en México, la hinchada de River va a decir presente y dará una nueva muestra gratis (mira boquita si querés aprender) de fidelidad y amor a los colores. En definitiva lo único que importa. Los técnicos se van, los jugadores pasarán, pero la banda, esa banda que sufre y late por estos colores, siempre, pero siempre, quedará.

Fuente: La Página Millonaria
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1 Response to “Dejen que juegue la hinchada”


  1. 1 gabylo14salta
    3 noviembre, 2008 en 1:12 am

    asi m gusta q lo amenazen eso bosteros q estan en el club no se merecen seguir
    los quiero ver el dimingo si no ganamos el jueves maten a todos!!!! la puta madre estos gatos q tenemos no sienten la camiseta no sienten los q el hincha siente. vamos los borrachos…


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