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Nov
08

¿Sólo un juego? La violencia en el fútbol desde una perspectiva sociológica

“¿Tenemos que preguntarnos por qué nos sorprendemos cuando la violencia se asocia con el fútbol? Desde siempre, el fútbol ha sido un foco de conductas que expresan agresión, entendidas en gran parte como rituales. Incluso podemos remontarnos a los tiempos clásicos, la época de círculos de aficionados a las carreras de carros en Roma y, más tarde, en Bizancio. Durante esta época, encontramos tipos de modelos de conducta que son casi idénticos a los que hoy en día vemos en las gradas. Los aficionados se visten de los colores de su equipo, hacen carreras por las calles golpeándose los unos a los otros, prenden fuego a las sedes de los otros clubes y, en general, molestan a todo el mundo.” El Doctor Peter Marsh, director del Social Issues Research Centre (Centro de investigaciones sociológicas) del Reino Unido, ha estudiado la violencia en el fútbol durante muchos años, tocando el tema por primera vez en su tesis de final de carrera. Marsh, que admitió ser un ex-fan, empezó a enfocar esta cuestión gracias a su interés tanto en la violencia como en el fútbol. “Me interesaban los temas relacionados con los jóvenes, la agresión, el fútbol y cobrar para ir a partidos para investigar me pareció tan buen sistema como cualquier otro.”

Sería muy interesante que hoy en día leyéramos un informe publicado por el SIRC, ya que parece que las cosas han cambiado muy poco. Leyendo la introducción del informe, uno se da cuenta de que la pasión de los “fans” y los problemas que esta comporta continúan siendo los mismos que en sus orígenes. “En los partidos de fútbol medievales había centenares de jugadores y al final resultaban ser batallas en el campo de juego entre jóvenes de pueblos rivales, quienes aprovechaban la ocasión para resolver disputas familiares, desavenencias personales y discusiones sobre la tierra. En otros países europeos existían modalidades de fútbol popular, como por ejemplo el alemán Knappen y el Calcio in Costume de Florencia. Pero los orígenes del fútbol contemporáneo se encuentran en estos violentos ritos ingleses.”

Por lo tanto, nos preguntamos: ¿hay algo inherente en el fútbol que provoque la violencia? Por ejemplo, ¿por qué no se asocia la violencia con la natación sincronizada o, de una manera más lógica, con un deporte similar como es el rugby? “De hecho, por lo que hace al rugby, depende de si hablamos de rugby a quince o de rugby a trece, debido a la antigua diferencia de clases sociales que los distinguía el uno del otro. Pero de todas maneras, hemos visto que la violencia está presente en casi todos los deportes de equipo; como es el caso de los disturbios en el estadio de baseball de los Yankees de Nueva York o el de Los Ángeles, hace un par de años. La violencia no está relacionada exclusivamente con el fútbol, aunque estoy de acuerdo en que esta idea se ha difundido mucho; sobre todo la idea de chavales de clase trabajadora que encuentran en ella una válvula de escape para forjarse una reputación, una identidad. No se puede conseguir a través de la educación o del trabajo, pero sí es posible siendo un gallito en las gradas los sábados por la tarde. Cuando la gente adopta esta postura, se desarrolla este círculo social y podemos observar como este comportamiento se va extendiendo.”

Entonces me pregunto si es una cuestión de clases. “Es bastante simple. La gran mayoría de gente que va a los partidos y toma parte en lo que podríamos describir como gamberrismo o hooliganismo es de clase trabajadora. Los arrestados en partidos de fútbol son por general de suburbios locales. Con esto no quiero decir que siempre se dé el caso, pero sí en la mayoría de casos y, hasta cierto punto, tenemos que atribuirlo a la clase social.” Cuando estoy a punto de interrumpir para cuestionar este enfoque, el Dr. Marsh responde mi pregunta: “Un puro análisis sociológico del problema no nos lleva muy lejos. Muchos chicos del mismo contexto social no siguen las mismas pautas de conducta.”

Con la inauguración de la EuroCopa 2004, junto con otros grandes torneos internacionales en los cuales participa Inglaterra, todo el mundo está a la expectativa de que los aficionados ingleses busquen problemas. Por otro lado, los medios de comunicación, como por ejemplo en Italia, ignoran a su convenir problemas que han ocurrido en su país. De todas maneras, la cuestión sigue en pie: para muchos, el hooliganismo es un fenómeno británico; pero ¿hasta qué punto es esto verdad? “Bueno ahora se considera más un fenómeno inglés, ya que los escoceses se están poniendo muy delicados al respecto y afirman que ellos no forman parte de todo esto (ríe). Si miramos al resto de Europa, he ido a partidos, como por ejemplo en Italia, donde el despliegue policial era tan amplio, con mangueras de agua, gas lacrimógeno, etc., que hacía que los partidos ingleses parecieran estar bajo control. La mayoría de los países europeos han experimentado los mismos problemas, pero parece ser característico de los ingleses el aprovechar estas oportunidades, como si lo fueran, para poner verdes a su propia gente. En cambio los franceses, alemanes e italianos apoyan mucho más a los suyos.”

Pero, ¿no nos encontramos ante el caso de que, aunque haya problemas en el ámbito de club, muchos de los países europeos no experimentan tanta violencia a nivel internacional como los ingleses? “No creo que haya una respuesta sencilla a todo esto. Hasta cierto punto, si examinamos el rol de los medios de comunicación y en particular, pero no excesivamente, el rol de los periódicos sensacionalistas, podremos ver que esta cuestión sigue en pie en el marco del actual debate sobre la Unión Europea. También hay un poco de sinsentido vil, desagradable y patriotero. Hay gente que va con la pegatina de la bandera de san George, patrón de Inglaterra, en la ventanilla del coche. Y mientras por un lado los medios de comunicación estimulan y avivan este tipo de xenofobia intolerante; por otro lado, tachan a los ingleses de viles cuando los niños se comportan como buldogs rabiosos al animar a su equipo. Se está generando una actitud muy ambivalente y desagradable al mismo tiempo.”

Esto nos hace pensar sobre el papel que desempeñan los medios de comunicación. ¿Hasta qué punto echan leña? “Cada año los medios de comunicación reinventan el hooliganismo, normalmente al principio de la temporada, y muy a menudo con apocalípticas advertencias sobre los posibles conflictos, etc. De alguna manera, decir que los medios de comunicación crean el problema sería demasiado simple, pero lo que sí hacen es servir de trampolín o también podríamos decir que escriben un guión de conducta. Y hay muchísima gente deseando saltar e interpretar el papel que se les ha asignado. Hasta cierto punto se convierte en una profecía auto-realizadora, porque la intención de crear problemas en los partidos es hacer que los demás crean que puedes controlarte y controlar este tipo de situaciones. Así que cuanta más atención les prestan los medios de comunicación, sobre todo la televisión, más emocionante es el partido y más realizado se siente uno. Creo que es muy difícil salir de eso.”

Y, ¿acerca de la propaganda de la Euro 2004? ¿Han informado mejor y de una manera más responsable los medios de comunicación? “Creo que ha habido una pequeña mejora en cuanto a la información. Como todos sabemos, los medios de comunicación han ido con más cuidado y han sido más cautelosos que, como por ejemplo, en previos campeonatos europeos o en previos Mundiales. Comprobemos si este enfoque más moderado ha tenido algún impacto. Parece ser que la policía británica ha estado reuniendo a sospechosos usuales, incluso sin haber cometido ningún delito, y les ha confiscado la documentación para que no puedan acudir a estos eventos.” ¿Es esta la solución? ¿Prevenir el problema antes de que pase tomando medidas tan drásticas? “No. Por cada gamberro en busca de atención que te sacas del camino, te encuentras con media docena más, ansiosos de seguir el ejemplo del primero. De acuerdo, te deshaces de algunos de los más problemáticos, pero no creo que eso sea realmente afrontar el problema. En efecto, como desafortunadamente hemos visto en otros países, por ejemplo Bélgica y Holanda, la policía de algunos países europeos no está acostumbrada a tratar con este tipo de comportamiento y han optado por tomar medidas de prevención que, como táctica, tal vez es la menos efectiva.”

Volviendo a la manera de informar de los medios de comunicación, ¿hay alguna prueba de que un lenguaje más moderado tenga algún efecto en la violencia? Los primeros reportajes acerca del fútbol y la violencia en el fútbol fechan como mínimo de finales del siglo XIX, cuando se instalaron los primeros palcos de prensa en los estadios. La mayor diferencia en la información periodística era el tono, como es de esperar en aquella época. ¿Disponemos de estadísticas que sugieran que, con el tono más moderado de aquel entonces, se desencadenaba menos violencia? “Es difícil de decir, ¡quién sabe! Las estadísticas se basan mucho en datos como la determinación policial al arrestar a la gente y en las normas de conducta. Las estadísticas básicamente reflejan la política de la policía y, en aquellos tiempos, era más normal recibir un cachete del agente del barrio y que te mandara a casa, que llevarte a juicio. Así que este tipo de comparaciones no son posibles. Lo que sí sabemos es que tanto en los años veinte como en los treinta había incidentes violentos graves, debido a los cuales tuvieron que cerrar algunos estadios. Por supuesto no todo era tan bonito como nos puede parecer ahora.”

Uno de los puntos más interesantes del informe es el continuo debate sobre el papel del alcohol en la violencia. A los medios de comunicación les encanta mostrar imágenes de fans ingleses bajo el sol bebiendo cerveza sin parar, como en el caso de la Euro 2004, y a continuación pasar imágenes de disturbios policiales por la noche. Como la noche sigue al día, según los medios de comunicación el alcohol es el culpable de gran parte de la violencia relacionada con el fútbol. “Pues parece un razonamiento muy sencillo, ¿no? Siempre podemos culpar a la bebida cuando se nos acaban las explicaciones, pero está claro que no es así. A algunos les gusta beber antes de ir al estadio y se meten en peleas durante el partido. Damos por supuesto que la violencia es una consecuencia del alcohol, pero es muy poco convincente. Se han hecho experimentos muy interesantes: por ejemplo el conocido caso de los hinchas del Aston Villa que fueron a la final de la Copa de Europa contra el Bayern de Munich en el estadio Feyernoord de Rótterdam. Los aficionados británicos estuvieron bebiendo cerveza sin alcohol sin que lo supieran; pero, aún y así, bebieron mucho, se troncharon de risa y se pusieron violentos. Me parece muy interesante. No quiero decir que el alcohol no sea un factor, pero como punto de partida, no nos lleva muy lejos.”

En efecto, asociamos muchos países con el alto consumo de alcohol de sus hinchas pero no con la violencia, como los irlandeses y los daneses. Los daneses en particular, que han desarrollado una contra-cultura llamada rooliganismo (de la palabra danesa roolig, “tranquilo”), son famosos por su valentía al beber, sin embargo pocas veces son violentos. Por otro lado, Italia ha protagonizado algunos actos violentos relacionados con el fútbol aunque sus fans, por comparación con los anteriores, sean abstemios. “Lo más curioso sobre los aficionados italianos en este contexto es que no beben nada antes de partidos que envuelven gran rivalidades. No puedes emborracharte cuando vas a tomar parte en una situación de alto riesgo y en donde vas a necesitar cuatro ojos. A todo esto, los aficionados europeos tachan de ridícula la actitud de los británicos al emborracharse.” El doctor continúa. “Hemos investigado mucho sobre el alcohol y la violencia en los bares. La relación entre ambos depende de la situación. En ciertos contextos sociales, los altos niveles de alcohol contribuyen a un ambiente agresivo con posibles conflictos que pueden provocar este tipo de situación. En otros contextos, como ya sabemos, nos puede volver más cariñosos, llorones, abiertos a otra gente, etc.”

Es muy interesante el hecho de que se haya investigado muy poco, o nada en absoluto, sobre los efectos de las drogas ilegales en la conducta de los aficionados. “Se toman muchas drogas. Hoy en día, si vas a un partido en Inglaterra con una lata de cerveza, te pueden multar con más de 400 libras. Si enciendes un porro gigante en las gradas, dudo que hasta lleguen a amonestarte. Es un giro muy extraño. Pero creo que cuando hablamos de violencia en Inglaterra causada por las drogas ilegales, probablemente las anfetaminas tengan más efecto que el cannabis. Mezclar alcohol y anfetaminas siempre acarrea consecuencias, pero no hay estudios profundos en el marco futbolístico.”

Con todas estas preguntas y debates, uno piensa que es difícil investigar sobre este asunto. “Igual que sobre cualquier otra conducta pública. Puedes ir a partidos, observar su comportamiento y hablar con la gente, que es lo que hice yo para escribir mi tesis. No puedes llevar a cabo experimentos y repartir cuestionarios durante un partido porque no vas a obtener respuestas provechosas. En cambio, sí puedes dar una vuelta y hablar, e intentar entender qué está pasando para obtener un punto de vista desde dentro.” ¿Y qué conclusión podemos sacar de los hechos que leemos diariamente o vemos en televisión en los que han participado reporteros infiltrados? “Eso es pura basura sensacionalista, horrible. Pueda que sea buena televisión pero no nos aporta nada nuevo sobre lo que está pasando, ni tampoco nos ayuda realmente a solucionar el problema. De todas maneras, los problemas no van a desaparecer. Hay miles de chicos con problemas de conducta relacionados con esta cuestión. La idea de convertir los campos de fútbol en agradables y tranquilos oasis en una sociedad violenta es una utopía. Vivimos en una sociedad cada vez más violenta y eso se refleja en los estadios.”

Marsh habla clara y directamente en la entrevista, dando la impresión de que ciertamente sabemos lo bastante del problema como para minimizar sus causas y adoptar una posición realista. ¿Hace falta investigar más? “Sinceramente, hemos investigado hasta reventar. Los investigadores han considerado distintos puntos de pista, han discutido sobre ello y han intentado establecer sus perspectivas como superiores. Hemos investigado acerca del tema durante unos treinta y cinco o cuarenta años.” A continuación menciona una de las paradojas del investigador: “Tal vez, la gente continua haciéndolo por las mismas razones que me llamaron la atención: ¡ir a los partidos, viajar y vivir experiencias muy buenas!”

Fuente: http://www.threemonkeysonline.com
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