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Para Colombia, el derecho de admisión funciona

Orlando Sobrado, tiene a cargo el control y garantía de la seguridad en los partidos de fútbol, fue invitado a Colombia por la Policía para hablar del tema y dialogó con EL TIEMPO.

El comisario argentino y de la Policía Federal de ese país es hincha furibundo del Boca Juniors (YUTA=VOSTERO). Su trabajo lo desarrolla en el departamento de prevención de la violencia en el fútbol, que nació en 1993 y tiene dos dependencias: la división de análisis de eventos deportivos y el de investigación de conductas delictivas en espectáculos deportivos, implementado hace seis años.

¿Qué medida les ha resultado eficaz para reducir la violencia?

El derecho de admisión. Los clubes dejan entrar en su casa a los que quieren. Pero hay clubes grandes que no saben qué hace uno de sus hinchas en otro lado. Se hizo un convenio con los clubes, la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), el Ministerio y la Policía para que ese hincha que cometió un hecho acá pueda prohibírsele el ingreso allá.

¿Han recurrido a un veto definitivo para que alguien entre a fútbol?

No hasta ahora. Lo que sí ha sido radical es que en las categorías más bajas, en otras divisiones, para evitar incidentes, se vetó la concurrencia de la parcialidad visitante desde hace un año. A este punto llegamos pero se redujo muchísimo la violencia.

¿Qué más han implementado?

Tenemos además un banco de datos donde toda persona que cometa un delito va a entrar allí. A Japón y Alemania hubo gente que no entró por indicación de la Policía Federal. Tenía antecedentes.

¿La violencia en el fútbol cuántas muertes ha dejado en los últimos años en Argentina?

No le puedo precisar las cifras pero sí detectamos un aumento de los hechos violentos en los espectáculos y fuera de ellos que nos obligaron a crear el departamento. En este primer campeonato tuvimos 1’237.410 hinchas, en 126 partidos, con apenas 11 incidentes no graves. Este año por fortuna no hemos registrado ni un homicidio relacionado con el fútbol.

¿Qué función puntual desempeña ese departamento?

La primera, hacer inteligencia previa a un encuentro de fútbol. Me refiero al estadio, características de sus alrededores el día del encuentro, la cantidad de hinchas posibles que van a asistir, qué hay de antecedentes entre esas hinchadas, y las rutas de desplazamiento de esos aficionados. La segunda, trabajar en el marco jurídico, en contravenciones o en hechos que rayen en el delito.

¿Cómo funciona?

Normalmente los lunes se reúne el consejo. Están los representantes, clubes, gobierno, el departamento de prevención y se ponen sobre la mesa todas las variables alrededor de un partido como el horario, si se cruza con la salida de jóvenes de un colegio.

Todo se plantea. El miércoles se vuelven a reunir y lo que se debatió el lunes ahí queda definido. Se expide un acta de qué se hace y cómo se hace y se cumple. Incluso si se requiere, no se vende boletería en taquilla o se limita el número de hinchas visitantes. Si se define que más de 6 mil no entran, el domingo no hay más de ese número.

¿Cuántos hombres tiene para la inteligencia?

Alrededor de 50 personas y no es un trabajo fácil. Se delegan responsabilidades como por ejemplo para que alguien tenga registros de las placas de cada bus que se desplace, con el nombre de su choferes, el número de pasajeros… Todo eso lo debemos tener localizado y hacemos monitoreos de las hinchadas por las carreteras con las empresas privadas de autopistas.

Pero, ¿la inversión en logística es enorme?

A veces hay problemas. Como el que unos carros se desplacen antes pero son cosas con las que venimos luchando porque nosotros no podemos obligar a que salga a tal hora y llegue a tal hora.

¿De todos modos la concentración de la mayoría de equipos en Buenos Aires y sus alrededores facilita las cosas?

Tuvimos recientememte un acompañamiento de una hinchada de San Martín de Tucumán durante 1.200 kilómetros de carretera. Eran 28 buses con 40 hinchas en promedio cada uno. La caravana llegó a Buenos Aires con siete policías.

¿Eso basta o es necesario hacer leyes más rígidas. Han modificado de alguna forma los códigos?

No. Se ha cambiado es de forma operativa en los estadios. Se creó un grupo especial que está en la tribunas para evitar los incidentes. Está entrenado para trabajar sin armas dentro y alrededor de los estadios. Vela porque el ciudadano común no sufra las consecuencias de los desadaptados. Lo que se ha fortalecido es el cacheo (requisas) en los anillos para evitar que la gente entre armada.

¿El trabajo de pedagogía les ha funcionado?

Va en el día a día. Detrás del partido viene la crítica y las cosas se van corrigiendo. Hay encuentros, seminarios, pero ese grupo minúsculo que genera la violencia no va. Va el común y no los de los desmanes. Ninguna institución del mundo tiene la cartilla para decir cómo se maneja. Se maneja con lo que se supone que puede pasar y con lo que pasó.

¿Está muy lejos Suramérica de ver aficionados sin malla enfrente como se ve en Inglaterra?

No tan lejos como se pueda uno imaginar. Esto se debe acabar algún día y no porque haya muertos. Tiene que llegar un momento en que todos nos pongamos de acuerdo.

¿Diría que la situación en Colombia es muy distinta a la de su país?

No puedo hablar de algo que no conozco con exactitud pero sí le puedo decir que este es un fenómeno con caracterísrticas similares en Suramérica. Es un problema social, cultural que no toca a un sólo país. Cuando hay partidos entre países se perjudica todo un pueblo por cuenta de unos pocos.

¿Qué hay tras los incidentes de las barras?

Llámese barras bravas, los Tiffosi, la Torcida, los Holigans, son los mismos. Son grupos minúsculos de desadaptados sociales que a veces aprovechan la masa para provocar.

¿Cuál es el perfil de ellos?

Son todos delincuentes. Hay un caso emblemático que fue el del asesinato de un hincha de River al parecer por disputas del liderazgo de la barra. Capturamos a 14, uno de los cuales estaba en Italia. Logramos extraditarlo y constatamos que tenía causas judiciales en Barcelona (España) donde lo investigaban por el robo armado a una joyería. Falta uno por capturar.

¿Alguno de esos 14 volvió a fútbol?

A pesar de que hubo excarcelaciones quedaron vetados. Los organizadores hacen uso del sistema de admisión y no ingresan a sus eventos.

¿Lo que usted sostiene es que no son hinchas desmedidos sino delincuentes mimetizados tras estos actos?

Sin duda. Se mimetizan y algunos no van ni siquiera a ver los partidos. Aprovechan la masa para expresar su manera incorrecta de ser pero donde pasan desapercibidos públicamente.

¿Cómo han hecho para controlar esa violencia que se genera a través del mundo virtual?

El mismo grupo de inteligencia está observando constantemente esas páginas y las comunidades virtuales para anticiparnos y evitar esos choques.

Fuente: El Tiempo.com
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