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Sep
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¿A mí me estaban buscando, juez?

Matías Kraft, único prófugo que quedaba del asesinato de Gonzalo Acro, se entregó a la Justicia. Su situación está atada a un celular clave en el crimen.

Durante dos años y diez meses, Matías Kraft vivió escondido. En el Sur, en el Norte, en Cuyo, en el Conurbano y hasta en Capital Federal. Su nombre de guerra en la barra de River era Kevin y, a esta altura era el único prófugo que le quedaba a la causa por el crimen de Gonzalo Acro. Pero esa situación terminó ayer a la mañana cuando acompañado por su abogado Rodrigo González y con varios kilos más de los que tenía cuando se subía al paravalanchas, tocó la puerta del juzgado 4, a cargo de Alejandro Cilleruelo. Lo hicieron pasar, le leyeron sus derechos y quedó detenido. El caso Acro, que ya tiene siete barras elevados a juicio oral, terminaba de cerrar la primera parte de su círculo. Y a partir de lo que Kevin diga, puede comenzar otra historia.

En realidad, su declaración largó ayer a las cuatro de la tarde pero a las siete pasó a cuarto intermedio hasta hoy. De hecho, Kraft fue alojado en la Unidad 28 del Servicio Penitenciario, que está ubicada en el propio Palacio de Tribunales. Y lo que dijo hasta el momento no fue muy sustancioso: contó cómo llegó a River y cuáles eran sus proyectos de vida al momento de la ruptura de la barra. Para hoy quedó lo más jugoso: todo lo que ocurrió desde la gresca de los quinchos en adelante, y que terminó con el homicidio de Acro. A él se le imputa haber participado del plan para matar a Gonzalo con la supuesta actividad de haber buscado adeptos para concretarlo y realizado el seguimiento del accionar delictivo antes, durante y después del hecho, sin haberlo impedido. La Justicia basa su imputación en cuatro puntos clave: su presencia en una reunión del 5/8/07, donde se habría planificado el hecho, otra del 7/8/07, día en que se produjo el crimen, una de la jornada posterior donde se habría decidido el curso de acción a seguir y la posesión de un teléfono que se activa en los tres lugares y también en la zona y el horario donde fue asesinado Acro. La estrategia de Kraft es simple: demostrar que ese celular que le adjudican y está presente en toda la secuencia, no es suyo sino de otro barra. Y que su verdadero aparato se activa siempre lejos de los lugares donde se preparó y concretó todo. Si logra demostrarlo, su situación se aliviaría notablemente, a pesar de que su presencia el día del hecho en un pizzería junto a Cuca y los Schlenker, estaría probada. Es más, se supone que si ahora se presentó es porque tiene pruebas para sustentar su posición. De hecho, al juez le dijo: “Soy inocente. No me presenté antes porque el juez Rodríguez tenía decidido meterme preso sin escucharme”. ¿Simple estrategia o la verdad? Hoy comenzará a develarse.

“Estoy convencido de que Kraft debe tener pactado que declara y lo largan; me hago cargo de lo que digo”, afirmó Aníbal Mathis, abogado de la familia Acro.

fuente: olé
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