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Abr
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“Alan y Palermo eran uno”

Adrián Rousseau declaró en el juicio por el crimen de Acro y apuntó a Schlenker. “Sé que Gonzalo dijo: Si me pasa algo, es culpa de Alan”, afirmó.


“Si no quiere responder, dígalo. Pero si lo hace, que sea con la verdad. Le recuerdo que por falso testimonio hay pena de prisión”. Habían pasado 40 minutos de la declaración de Adrián Rousseau en el juicio por el crimen de Gonzalo Acro, y el presidente del Tribunal, Héctor Grieben, pronunció la frase que daría un vuelco a la jornada. Porque hasta entonces, quien fuera uno de los jefes históricos de Los Borrachos del Tablón se debatía entre no recordar y responder cosas insólitas ante las preguntas del fiscal. Como por ejemplo, que “yo no era referente de nada y no sé que son Los Borrachos del Tablón, no supe de su existencia hasta después de la batalla de los quinchos”. O asegurar que “no conozco ni tuve relación alguna con José María Aguilar”.

Pero las palabras del presidente del Tribunal surtieron efecto. Así, Rousseau empezó a contestar de otro modo. Y con un destinatario claro: Alan Schlenker. “Apenas me enteré del crimen lo llamé para insultarlo, porque tenía la sospecha de que lo que había pasado tenía que ver con el grupo de Palermo, el de Pintos, Luna, Cuca, del cual él era la cabeza. Porque Alan y Palermo eran uno. Lo focalicé ahí porque Matías Goñi, casi un hermano para Acro, me dijo que Gonzalo le había asegurado: ‘Si me pasa algo, fue Alan’. No tengo pruebas, pero sí esa sospecha”. Ahí estuvo rápido el abogado de los Schlenker que le preguntó si Palermo tenía autonomía de decisión. Adrián dijo que no pero ante la repregunta de si debían pedirle permiso a Alan para ocupar un paravalancha o colgar una bandera, la respuesta fue “no”. Como la estrategia de los Schlenker es tirarle el fardo a Palermo, la respuesta le abona su terreno.

Adrián contó que el mediodía que mataron a Acro, él estaba comiendo con Luciano Chotsuay, amigo de ambos, quien recibió un llamado telefónico donde se le advertía que andaran con cuidado. “Nos dijeron que Cuca estaba con una mochila por Cabildo y ellos siempre andaban armados. ¿Por qué? Y, nunca trabajaron. Habría que fijarse en el prontuario de cada uno. Nos querían asustar para que no fuéramos más a la cancha. Si el día de quinchos Luna se me acercó y me dijo que Alan los había ido a buscar para que me pegaran y me echaran de la cancha”, afirmó.

Después, bancó la hipótesis de que la pelea entre William y Gonzalo en quinchos pudo haber originado la vendetta. “Ese día Acro ganó la pelea. No tenía ni una marca en la cara y la de William estaba toda inflada. Los Schlenker estaban heridos en su orgullo”. Pero al aceptar que esa tarde el menor de los Schlenker se habría peleado también con Caverna Godoy, dejó una puerta abierta.

Lo cierto es que poco tiempo después también aceptó que otra venganza podría haber sido el móvil del crimen. “Después de playón, Urko Berón me citó en un bar. Me pidió 50.000 pesos y le dije si tenía cara de banco. Y me preguntó: ¿Acro fue quien me atacó? Y mientras se pasaba la mano por la cicatriz de su cuello me dijo ‘mis amigos ya sabrán qué hacer’. Y Luna era uno de sus amigos”.

La mayor parte de las preguntas apuntaron a esas hipótesis. Sobre el conflicto que partió a la barra, Adrián contestó con evasivas. Dijo que consideraba a Alan como su hermano hasta que se pelearon durante el Apertura 06 antes de un partido con Racing, porque ambos tenían derecho de admisión y mientras él ingresó igual, Alan no e hizo notas a los medios. “Y para mí los medios son para Moria Casán y para los que quieren figurar”, aseguró. Según Rousseau, la fractura y la guerra posterior que terminó con el homicidio de Acro, fue por esa nimiedad. De la plata y el poder que maneja la barra, no se dijo ni una palabra. Y quizá allí haya una clave poderosa.

Lo esencial queda de lado

Pasada la primera ronda de testigos, queda una sensación rara: la hipótesis sobre la que se avanza es venganza por hechos pasados (pelea de William con Gonzalo en quinchos, otra de Acro con Urko Berón en playón), pero nada se habla del móvil más probable: el crimen fue a cinco días del regreso del fútbol, la gente que lideraba Adrián con Acro como lugarteniente se reunía preparando su retorno a una tribuna dominada por Alan y Palermo, y había una guerra de guerrillas con innumerables hechos de violencia en el último mes. Salvo por los esbozos del fiscal, en el juicio no se discute la pelea por el poder de una barra que generaba fortunas, si no vendettas por riñas antiguas. Ojalá, aunque vayan por otra ruta, lleguen a la verdad

fuente: olé
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