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Jun
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Resumen últimos dias del juicio

Será Devoto o no será nada

Terminó la etapa de prueba y largan los alegatos en el juicio por el crimen de Acro. Enterate qué puede pasar.

Ninguno pronunció sus últimas palabras. Creyendo para bien o mal que su suerte ya está jugada, los imputados por el crimen de Gonzalo Acro dejaron que la última jornada del juicio se fuera en cuestiones administrativas. Apenas Pluto Lococo insistió con su inocencia, sabiendo que su situación viene en combo con la de los hermanos Schlenker. El resto, nada. Así terminó la etapa probatoria ante el Tribunal 15 y hoy con el turno de la querella largarán los alegatos para arribar a un fallo que sea cual fuere, traerá polémica.

El juicio, igual, dejó sensaciones claras: la situación de Ariel Luna, Rubén Pintos y Pablo Girón parece caminar hacia la condena. En el caso de Luna, fue terminante que Gastón Matera, herido en el hecho, lo acusara de ser el autor de los disparos y su estrategia de cargarle el caso a un supuesto barra de apodo Witty, se cayó: jamás pudo presentarlo. Y Oveja y Cuca quedaron expuestos tras el testimonio del técnico de telefonía que situó sus handys en el lugar y a la hora del hecho. Cuca había intentado defenderse diciendo que había ido a ver a su hermana que vivía cerca, pero el socio del cuñado dijo que esto no ocurrió y liquidó la coartada.

En el caso de los Schlenker la situación está indefinida. En buena parte porque la querella fue por el terreno menos fértil. En vez de basar la acusación en la guerra de la barra y tomar el crimen de Acro como un capítulo más (que fue exactamente lo que ocurrió), plantearon el caso como una venganza porque Gonzalo le ganó una pelea a William el día de la gresca de los quinchos y porque había una chica de por medio. Esta estrategia le terminó dando aire a Alan, quien en su declaración de la semana pasada dijo que sólo era un referente más de la barra, pero terminó dando ejemplos (bandera de Aguilar chorro en La Boca, por caso) que lo situaban como líder de su facción. Ese error de cálculo de la querella más la falta de pruebas directas, sostiene a los Schlenker y les podría dar la absolución por el beneficio de la duda.

Una vida a la sombra

En el primer día de alegatos, la querella pidió prisión perpetua para los Schlenker y los Barras restantes.

Habían pasado largas tres horas y media cuando el doctor, Cristian Polleti, uno de los abogados de la familia de Gonzalo Acro, pronunció el pedido que aunque no causó sorpresa, sí sonó fuerte: prisión perpetua para los hermanos Alan y William Schlenker y Maximiliano Pluto Lococo, como instigadores del crimen de Acro, y la misma pena para Ariel Luna, Rubén Pintos y Pablo Girón, bajo la acusación de haber sido los ejecutores, en distintos grados, del homicidio.

Para argumentar su pedido, la querella cambió, inteligentemente, su estrategia: se olvidó de la gresca de quinchos y de la pelea por una chica entre Gonzalo y William como supuestos motivos del crimen, y apuntó a lo que verdaderamente se dirimía en la barra que era la estructura de poder. Y bajo este plan, Poletti tuvo su mejor arma en una frase contundente: “¿Por qué Alan mandó a matar a Gonzalo? Porque sabía que él tenía pasta de líder y que podía ser el futuro jefe de la barra. Y eso hubiese opacado las chances de Schlenker de llegar a la presidencia de River, que era su objetivo declarado. Por eso lo eligió a Gonzalo”.

Durante el alegato que compartió con la doctora Claudia Orgeira, la querella enumeró los incidentes producidos en los meses previos al crimen y ubicaron el tema en una guerra por dinero, algo que hasta ahora no habían mencionado. “Alan y Palermo no querían repartir la caja de la barra. Por eso la partieron. Y matar a Acro fue la clave para desarmar a la facción de Rousseau, porque Gonzalo era el más valorado”, aseguró Orgeira.

En lo que respecta a las pruebas, los abogados se basaron en dos puntos: los testimonios sobre que Palermo y Alan eran una unidad y los cruces de llamados la noche fatal. “Todos sabían lo que iba a suceder ese día. Y quedó registrado”, cerró Orgeira. Hoy será el turno de la fiscalía.

Cambio de frente

La decisión del fiscal modifica el escenario de la causa.
El fiscal encuadró el caso Acro como un homicidio con dolo eventual: pidió penas de 17 a 20 años.

Si Heráclito, el famoso filósofo presocrático, hubiese presenciado el juicio de Gonzalo Acro, jamás habría escrito aquello de que el hombre nunca puede bañarse dos veces en el mismo río. Porque ayer el fiscal Gustavo Gerlero lo hizo: volvió el tiempo atrás y calificó a los hermanos Schlenker como coautores funcionales del homicidio de Acro, acusación primigenia que la Cámara había volteado en 2008 para transformarse en instigación. Y bajo esta base, Gerlero también cambió la calificación para el resto de los imputados: si no hubo instigador, no hubo plan. Para él, el caso Acro es un homicidio con dolo eventual, es decir, lo fueron a apretar para que no intente volver a la barra, y terminaron matándolo cuando los disparos eran para herirlo. Así, en vez de perpetua, como quería la querella, Gerlero pidió penas que van de 17 a 20 años de prisión, dejando en estado de confusión a la familia Acro y también a la defensa de los Schlenker, que creían poder desbaratar la acusación de instigadores y ahora enfrentan otro escenario.

Lo que hizo Gerlero fue seguir el sentido común. Habló de todos los episodios de violencia y ubicó el de Acro como uno más en la guerra por ver quién se quedaba con la barra y la caja que generaba. Y utilizó los cruces de llamados como prueba de que todos sabían lo que sucedería esa noche. “Había un acuerdo de voluntades. La idea era lastimarlo y cada uno sabía el riesgo que podría causarse. Pero no se puede decir que uno indujo a otro a cometer el hecho. Sí que todos estaban al tanto”, aseguró el fiscal.

Habrá que ver cómo juegan las llamadas para el Tribunal. Hay jurisprudencia que dice que el mero contacto, sin saber de qué hablaron, no es prueba. Esto favorecería a los Schlenker. Por otro lado, la sucesión de golpes y contragolpes en la barra muestra que todos sabían de todo. Y lo que pese más en la balanza, decidirá la historia.

Penas para todos

El fiscal pidió 17 años para los Schlenker, al igual que para Pluto Lococo. Para Oveja Pintos solicitó 18 años y que se le unifiquen con otros tres de un delito que estaba purgando (serían 21 en total). Y para el Colo Luna, el autor material, fue el pedido más alto: 20 años. A todos los consideró coautores funcionales del homicidio.

fuente: olé
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