Posts Tagged ‘los borrachos del tablón



27
May
08

Visión mexicana de las barras bravas

El principal requisito para ser “barra brava” de fútbol en Argentina es tener el ‘aguante’ necesario para alentar al equipo, participar sin miedo en las peleas de los estadios y defender aún con la vida a los líderes de cada porra.

Así lo resumen algunos de los miles de argentinos que convirtieron el ser ‘barra-brava’ en una profesión que hizo ricos y famosos a dirigentes de estos temidos grupos, mientras que a otros los llevó directamente a la cárcel.

Para un experimentado fotógrafo ‘los barra bravas son los Frankestein de los equipos, porque en principio los organizaron para infiltrarlos en las zonas populares para que vigilaran a los hinchas y evitaran robos, eran un grupo parapolicial’.

Con el tiempo, las ‘barra-bravas’ fueron adquiriendo mayor poder porque las dirigencias les otorgaron la concesión para la venta de comida en los estadios o sus alrededores, el cuidado del estacionamiento, la venta de banderas, gorras y camisetas.

Cuando los grupos comenzaron a presionar a los presidentes de los clubes, con amenazas de por medio, consiguieron también un margen de entradas para los partidos que vendían por su cuenta, consiguiendo así jugosas ganancias.

La cereza del pastel la obtuvieron con los viajes internacionales a los que son llevados como parte de las delegaciones oficiales de los equipos que disputan torneos en el extranjero, e incluso en los cotejos de la Selección nacional en los mundiales.

Un caso extremo lo protagonizó el año pasado el presidente de River Plate, José María Aguilar, quien reconoció que había incorporado a algunos ‘barra bravas’ de ‘Los borrachos del Tablón’, la porra oficial, a la nómina de empleados del club.

‘Intentamos llevar adelante un tipo de políticas de inclusión con la barra brava’, confesó en medio de un escándalo por el descubrimiento de que los golpeadores contratados ganaban hasta dos mil dólares mensuales.

Como en todos los partidos que se juegan aquí, en los alrededores del Estadio de Vélez Sársfield, en donde Boca Juniors recibió el 14 de mayo al Atlas del Guadalajara por las semifinales de la Copa Libertadores, el clima era de extrema tensión.

Y es que llegar o salir de los estadios es una odisea temeraria porque siempre está abierta la posibilidad de que haya un enfrentamiento entre estos grupos de choque que las dirigencias de los clubes crearon, irónicamente, para reforzar la seguridad.

Los ‘barra bravas’ no suelen salir en los medios porque están calificados como delincuentes y muchos de ellos son buscados por la Policía, sin mucho esfuerzo, hay que decirlo, porque todos van cada semana a los partidos de su equipo.

Pero en el Boca Juniors-Atlas, algunos de los barras bravas del equipo xeneize accedieron a dialogar bajo la petición del anonimato, y contaron que siempre llegan un par de horas antes a los estadios, en camiones alquilados por el propio club.

‘Nos vemos en algún lugar y de ahí nos venimos juntos para acá, no necesitamos entrada porque nos meten a todos y los líderes son los que le dicen a la Policía quién pasa y quién no’, cuenta Rafael, orgulloso miembro de ‘La 12’, como se conoce a la porra de Boca.

Rafael vino desde Quilmes, una localidad de la zona metropolitana de Buenos Aires, y reconoció que esto es un oficio para él porque gana dinero que no obtendría en trabajos que, además, nadie va a darle por desconfianza.

Explicó que las jerarquías en las porras se obtienen en las grescas ‘porque si sales en la tele dándole palazos a algún enemigo o peleando sin miedo, ahí ganas puntos con los líderes. Para estar aquí lo más importante es eso, no tener miedo, jugársela’.

Aunque se les intente combatir, los ‘barra brava’ van a permanecer porque ya son parte del folclore del futbol argentino, confió Daniel, un trabajador de seguridad en Vélez.

‘Ellos controlan los partidos, si no estuvieran habría más pleitos porque todos van a querer tener lo que tienen ahora las barras, siempre van a aparecer nuevos líderes, y a las dirigencias les conviene’, aseguró.

Además, sentenció, ‘los directivos de los clubes les tienen miedo. A ellos les ayudan hasta para que ganen elecciones, así que acá van a estar los barra bravas, cuando metan a unos a la cárcel, llegarán otros, pero acá se van a quedar’.

Fuente; Diario Vanguardia
24
May
08

Ahora sí te callas la boca?

Otra vez hubo silencio atroz. Pero en esta ocasión Oscar Ahumada no podrá responsabilizar de ello a los hinchas de River, como hizo la semana pasada. Ahora fue él quién decidió cerrar la boca porque una cosa es dejar todo en la cancha, y otra en el Palacio de Tribunales. El volante estuvo una hora ante el juez Luis Rodríguez, que lleva todas las causas de Los Borrachos del Tablón y también la de una supuesta administración fraudulenta de la actual comisión directiva, y aseguró que no conocía ninguna irregularidad en los pases ni relaciones del plantel o los directivos con la barra brava. “Es más, dijo que a Schlenker y Rousseau los conocía por verlos en los diarios y la tele”, aseguró una fuente de Tribunales.

Ahumada había sido llamado a declarar porque cuando se armó la polémica sobre sus dichos tras la eliminación de la Copa frente a San Lorenzo, la CD insinuó que iba a sancionarlo económicamente y él declaró: “Ahora falta que los dirigentes se metan también en esto, con todas las cosas que hicieron mal. Yo pregunto: ¿qué pasa con la venta de tal o cual jugador? Estoy cansado de callarme cosas que todo el mundo sabe y nadie dice”. Claro que ante el juez, cambió el discurso. Afirmó que fue malinterpretado y que en realidad lo que quiso decir fue que si la dirigencia se metía con su trabajo, él podía opinar sobre si compraban o vendían bien a los jugadores, pero futbolísticamente hablando. De hecho, le preguntaron por el pase de Higuaín (se sospecha que la barra cobró un porcentaje) y dijo no saber nada.

Ahumada hizo lo previsible. Ahora seguirá poniendo sin problemas en la cancha. Se acogió al dicho de la época infausta: el silencio es salud. Así nos va.

Fuente: Olé
23
May
08

Contra Aguilar

River es un polvorín eso ya se sabe. Derrota en el superclásico, afuera de la copa de manera increíble, interna en la barra, dirigentes defenestrados y encima algunos jugadores salen a hablar y a ponerse la gente en contra. Más leña al fuego?

Mañana antes y después del partido con huracán habrá demostraciones de repudio, rechazo, bronca o como se lo quiera llamar, contra la dirigencia del club, principalmente contra Aguilar.

Primero una caravana antes del partido (14hs) que marchará desde Cabildo y Congreso hasta el estadio. Y después del partido (18hs) banderazo en la confitería del Monumental.

Tal como el banderazo del 29 de abril, es una movida organizada por el hincha común, que esta vez contará con un entorno más numeroso de gente, por algo se la está organizando para después del partido.

Ahora la pregunta del millón es, estarán Los Borrachos del Tablón?

21
May
08

La batalla por los trapos…sucios

El presente de River es un cambalache en el que la Biblia está junto al calefón o –lo que es lo mismo– donde las declaraciones de Oscar Ahumada tengan relación con la batalla de los quinchos que desangró a la barra brava. En Núñez todo tiene que ver con todo. Y nadie se salva.

“Si los dirigentes se meten con las opiniones de un jugador, yo me voy a empezar a meter con los temas dirigenciales y voy a decir qué pasa con la venta de tal jugador. Y seguimos armando el clima”, amenazó el jugador.

Ahumada, que antes de junio debería renovar su contrato o jugar dos años por el 20% de aumento, se refería, entre otras, a la venta más cuestionada de los últimos años: la de Gonzalo Higuaín al Real Madrid, en diciembre de 2006.

“En la reunión de Comisión Directiva que aprobó aquella transferencia, había barrabravas”, reconoce un dirigente. ¿Quiénes? Sus nombres salen de memoria: Alan Schlenker y Adrián Rousseau, los capos que por entonces estaban unidos.

Dos meses después, el 11 de febrero de 2007, Higuaín sería protagonista indirecto en la llamada batalla de los quinchos. El club habría pactado un porcentaje para los jefes de los Borrachos del Tablón, quienes no se ponían de acuerdo en la distribución de los fondos. Eran cerca de 50 mil dólares.

Por ese dinero casi se cobran la vida de Ricardo Cosentino, asesor futbolístico de la empresa HAZ, ligada a Fernando Hidalgo. En su casa de Palermo, Cosentino fue amenazado por diez hombres armados que usaron handies para comunicarse y cuyo modus operandi remitía a Los Borrachos del Tablón.

Más acá del dinero, la interna por el poder se cobró la vida de Gonzalo Acro y tiene a los hermanos Schlenker tras las rejas. Tal vez, cuando el juez Luis Rodríguez los indague la semana próxima, sepa más sobre la relación barra-dirigencia desnudada por Ahumada.

Fuente: Crítica de la Argentina
16
May
08

La crisis de River no afecta a Aguilar

La bronca de los hinchas de River con sus jugadores por la traumática eliminación en la Copa quizá ceda un poco si el equipo sale campeón del Clausura. Es una posibilidad. En cambio, no parece factible que el título mejore la pésima imagen que tienen los socios (incluso, aquellos que lo votaron) del presidente José María Aguilar. Durante su segundo gobierno, iniciado en diciembre de 2005, ya retumbó un par de veces en el amplio hall del club el grito de “se va a acabar la dictadura de Aguilar…”. Pero ni el hastío con su gestión, ni siquiera el cachetazo que recibió la gente con el empate insólito de San Lorenzo en el Monumental, parecen conmover al oficialismo.

La oposición ya quiso desplazar a la conducción el año pasado. Un sector, liderado por Daniel Kiper y Carlos Lancioni, asistió a la última asamblea de representantes con un petitorio que, entre otros puntos, solicitaba la “remoción de la comisión directiva y de la comisión fiscalizadora”. El pedido no prosperó. Se hubieran necesitado dos tercios de los 150 miembros de la asamblea para lograrlo. Según el abogado Kiper, se juntaron apenas 45 firmas. Por entonces, River andaba mal en el fútbol, aunque no tan conmocionado como ahora. Nadie había arrojado maíz desde una platea, con la carga simbólica que esa conducta tiene. Su problema institucional más grave era consecuencia del asesinato de Gonzalo Acro y de una incontenible serie de enfrentamientos entre dos facciones de la barra brava. Un conflicto que está lejos de solucionarse en paz.

Pero lo peor no había finalizado para Aguilar y su reducido séquito de fieles. Al contrario, se agravaría. Las denuncias de integrantes de la barra que los incriminan (en el apoyo a uno u otro sector), la irrupción de un tercer grupo (la Banda del Oeste) en la pelea por el reparto de la torta y las siempre vigentes sospechas de corrupción le dieron más pasto a una oposición crítica, pero sin presencia suficiente en la asamblea para modificar el rumbo.

Acusaciones al oficialismo por sobreprecios, transferencias de jugadores, facturas apócrifas (Kiper señala que en el caso Skanska aparecieron algunas con membrete de River) y violencia (¡qué violencia!) colocaron a Aguilar a la defensiva. De pronto, dejó de vérselo en televisión o de escuchárselo en radio a ese personaje suficiente, que suele combinar su tono doctoral con la sanata que popularizó el recordado Fidel Pintos. Su discurso perdió eficacia. Sus actos lo condenaron ante los hinchas con y sin necesidad de pruebas. Algo muy parecido al desprestigio.

“Aguilar no va a renunciar. Tiene juicios por todos lados, de la AFIP, en la causa por los Borrachos del Tablón y en esos juicios lo defienden los abogados de River”, dice Carlos Ferreyra, un vocal de la comisión directiva que llegó con el presidente al gobierno y luego comprobó que debía enfrentarlo. Su sector, Concertación Riverplatense, sacó un comunicado el sábado pasado en el que denuncia: “Lo vivido en estos años no es casualidad, tiene origen en los métodos y desaciertos de la actual conducción, sorda e imperturbable ante la realidad y los consejos de mentes reflexivas, que sólo han querido ayudar a construir un River mejor”.

Horacio Roncagliolo, el más duro de todos los opositores, es pesimista sobre posibles cambios: “El adelantamiento de las elecciones sólo será posible si está de acuerdo el oficialismo. Ya hubo una asamblea donde se propuso el tema, pero no se consiguieron los votos suficientes. Aguilar maneja a la mayoría. Nosotros hemos hecho acciones comunes con Kiper, Lancioni y Caselli, aunque no dieron resultado”.

En River, el estatuto del club se transformó en un escrito sin demasiado valor jurídico. La comisión directiva no se reúne hace por lo menos dos meses. El jueves 8 de mayo, el jueves de la increíble eliminación en la Copa Libertadores, estaba prevista una sesión que no se realizó por el partido. Hoy, en esa comisión, son 17 los dirigentes que todavía le responden a Aguilar y ocho los que están en contra.

Fuente: Página/12
03
May
08

Máximo control

El último superclásico jugado en la Boca tuvo sus bemoles. Corridas, entrada tumultuosa y un dirigente de River, Gustavo Lavezzari, de Filiales, herido de arma blanca en plena popular. Con la intención de que esta vez no ocurra nada, la Policía diagramó un operativo que contará con 1.100 efectivos, de los cuales 850 son adicionales que pagará Boca. Y como si esto fuera poco, la Subsef que dirige Javier Castrilli también pondrá a trabajar a Prefectura, para cubrir el área perimetral del estadio en las cercanías del Riachuelo. Hombres, por lo visto, no faltarán, en un operativo que largará a las 11 de la mañana, aunque habrá una avanzada trabajando desde las 7.30.

Si bien la seguridad siempre es un tema candente, esta vez cobra mayor importancia: es el primer súper con Mauricio Macri como jefe de Gobierno y con una interna que no cede en Los Borrachos del Tablón. Por eso habrá dos precacheos, se realizará morpho touch (aparato que registra las huellas dactilares y entrega los antecedentes de cada hincha), habrá control de alcoholemia y se utilizarán detectores de metales portátiles, en un intento de que nadie ingrese con armas blancas, como en el anterior súper o en River–Arsenal, por ejemplo. También se ejercerá el derecho de admisión, aunque con una salvedad: será sólo para los 127 hinchas de River que la Policía marcó como barras. ¿Por qué no sobre La Doce? Porque Boca no lo había solicitado, y su implentación es facultad de los clubes.

El anterior súper en La Bombonera terminó con dos causas judiciales. Una, por la agresión a Lavezzari, fue archivada después de que el dirigente afirmara que no podía identificar a nadie. Pero también hay otra que aún sigue su curso por el ingreso tumultuoso y sin entradas de muchos hinchas. Está en el juzgado contravencional número 25 y podría llevar a juicio antes de fin de año a dirigentes de Boca, de la AFA y miembros de la Policía.

Fuente: OLé
28
Abr
08

La barra el 27 de abril

Nuevamente sin popular, una pseudo barra se ubicó en la Sívori media, el único sector del Monumental que no mostró claros. Y dale que va con el súper. “Con entrada o sin entrada, a La Boca vamo’ igual” y “las dos bandejas, la puta que los parió”, pidieron más lugar en la tribuna visitante, aunque está definido que los hinchas de River sólo tendrán una bandeja.

“Ponga huevo, huevo Millonario, ponga huevo, huevo sin cesar, que el domingo, cueste lo que cueste, el domingo tenemos que ganaaar…“, fue el hit con el que las 14 mil almas de River recibieron al equipo. No fue “que esta tarde” o “que en la Copa”, sino “el domingo…”.

Fue una situación ambiental tan intensa como atemporal. No importó el calendario. De hecho, el único cantito que hizo referencia al encuentro frente al San Lorenzo de Ramón Díaz y D’Alessandro fue ¡un mix!: “Cómo gritan, cómo alientan, los Borrachos del Tablón, vamos a copar La Boca y ganarle al Ciclón…”, a los cinco minutos del segundo tiempo, justo después de que Buonanotte metiera el 2-1.




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