Posts Tagged ‘barra brava

06
Dic
08

Un sistema lento, ineficaz y oscuro

No voy a opinar acerca del estancamiento de la causa de la barra brava de River porque desconozco los detalles. Sí puedo asegurar que los tiempos de la Justicia penal son un misterio. Algunos jueces actúan con rapidez y otro no. Es un sistema ineficaz, lento y complejo, que está repleto de oscuridades.

Al revisar el archivo, encontré que los hechos y protagonistas de los actos de violencia se repiten y son los mismos que hace diez años. Los nombres de Aguilar, Macri y la AFA, que tiene una estructura podrida, ya aparecieron en episodios anteriores y nunca se solucionó nada.

Para lograr una mayor celeridad en la Justicia será necesario unificar las causas en un organismo federal que tenga decisión y competencia para monitorear de cerca todos los episodios de violencia. Y es importante que no esté sujeto ni sospechado de intereses. No basta con Gallina y Castrilli.

El autor es el ex juez Víctor Perrotta que investigó a las barras brava y lo dijo el 8 de mayo del 2007. Apesar del tiempo transcurrido sigue siendo actual.

04
Jun
08

Ya lo había dicho Alan

En un país en serio, la noticia causaría estupor. Pero en Argentina, donde el Estado abandonó muchas funciones o las cumple mal, lo que sigue no es ni bueno ni malo. Simplemente es. Y quizá, hasta venciendo prejuicios, termine solucionando la violencia en el fútbol. O no. Lo cierto es que el sábado en el clásico de Avellaneda jugado en Vélez, el Rojo junto a la ONG Nuevo Horizonte para el Mundo puso en práctica un plan piloto por el que hubo en la tribuna local 65 preventores privados para ayudar a la Policía a que no pase nada. ¿Qué tiene de raro? Que los preventores eran miembros de la barra Roja supervisados por Pablo Bebote Alvarez, quien tuvo sus causas pero hoy, dice, está en pleno proceso de reinserción social.

La movida de transformar barras en “líderes positivos” fue presentada ante el Comité de Seguridad en Eventos Deportivos de la Ciudad. Ahí estuvieron Pablo Kantt y Fabiana Rubeo, de la ONG, y Bebote, contando qué harían y pidiendo el aval. Y lo lograron. “Vinieron con una carta de Independiente y no vimos oposición para que se lleve adelante”, le dijo a Olé, Ignacio Palazuelos, director del Comité. De igual forma pensó el ministerio público fiscal y los legisladores, aunque todos dicen tener recelo y estar atentos. En la cancha, los 65 preventores que son empleados en blanco y cobraron $ 150 cada uno (la prueba costó $ 20.000) ayudaron a la Federal en control de alcoholemia, precacheos, y lograron que no se colgaran banderas en el alambrado. Hoy en el Comité se evaluará lo sucedido, pero los representantes de la Ciudad ya anticiparon que el debut fue auspicioso. La duda es a futuro: ¿será una estrategia de la barra para legalizar su poder y desde ahí blanquear sus otras acciones? ¿Y cuál es el rédito económico para la ONG?

“Acá no hay nada raro. Aunque no lo crean, hay quien hace filantropía y piensa que se puede cambiar al que va por mal camino. El sábado los preventores rescataron dos heridos de una avalancha del centro de la popular, donde la Policía no puede llegar. La gente los respeta porque son emergentes de la tribuna. Y están para ayudar. Si actúan mal, tenemos sus datos para alejarlos del fútbol. Y el problema, en definitiva, lo tendré yo, que soy quien los contrato”, le dijo Rubeo, hija de un importante dirigente justicialista. Mientras, el Estado sigue ausente. Y su espacio lo ocupan los barras. Si es para bien o para mal, lo sabremos a la brevedad.

Fuente: Olé

Hace un tiempo atrás había hecho este pedido Alan, que a los mismos barras se les pagara para que mantuvieran la seguridad en la tribuna… y se le cagaron de risa en la cara. Por lo visto tan errado no estaba, si ahora lo terminan haciendo.

04
Jun
08

Para que no queden dudas

Cómo se denomina la barrabrava del DC United yankee, donde juega el Muñeco Gallardo?? Barra Brava, no muy original, aunque tal vez influenciado por los bosteros de La 12, también se autodenominan “12th. Man”. Como para reafirmar qué son en la geografía de la tribuna.

Site oficial

Big Soccer (indumentaria y merchandising)

03
Jun
08

Barras, broncas y mafias

por ALFREDO MOFFATT Revista LA MAGA (2002)

Vamos a comenzar analizando su nombre: “barras bravas”, barra quiere decir grupo afectivo, con intensa participación emocional, casi una familia ortopédica, y brava señala que son personas de acción y violentas. El habitante urbano en esta sociedad de masas está perdido en la multitud, podemos decir que se siente solo en el anonimato de la muchedumbre y además difícilmente es protagonista, especialmente frente a los medios de información masivos es un espectador pasivo. El componente de las barras bravas tiene pertenencia a un grupo y es protagonista. Esto no quiere ser una defensa de estos grupos, sólo explica por qué existen. En la barra se integran los más marginados y por lo tanto los que tienen más bronca.

Ahora hablemos de la bronca, producto del atropello laboral y de los sueldos de hambre. La violencia de la injusticia social no puede devolverse a quienes la originan, el sistema tiene leyes y policías que defienden a los poderosos y la bronca, la violencia sale por donde no debe, por ejemplo en la cancha de fútbol. Gritamos y nos desahogamos con gritos y puteadas; la cancha es un lugar de catarsis, de vomitar la injusticia. Las barras bravas llevan este juego al límite, a lo patológico, a veces a lo criminal.

La violencia y las barras bravas como modelo social existen en toda nuestra sociedad actual. La televisión es violenta, el tránsito también y hay barras bravas de corrupción en la Policía Bonaerense, en las mafias del oro, de la Aduana, hasta hubo barras bravas en el Ejército: los carapintadas.

La patota de adolescentes, génesis de las barras bravas, es para ellos una manera de no quedar aislados; la desocupación no los integra en la vida social, es volver a formas grupales primitivas.

Pero, recordando a Borges, “no nos une el amor, sino el espanto”. Vemos que el sentimiento que nos hermana hoy es más vulgar: “nos une la bronca”. Y las patotas, dentro y fuera de la cancha, son violentas y negativas socialmente. La patota es amor hacia adentro, entre ellos se defienden y se ayudan y odian hacia afuera, donde ponen al enemigo y lo agreden. Volviendo ahora al análisis psico-social de las barras bravas, vemos que son un importante factor de poder dentro del fútbol. Son un grupo de choque usado a veces por los directivos en sus luchas por el poder. Su propia naturaleza clandestina, informal, los habilita para hacer “aprietes” y extorsiones dentro de la guerra subterránea entre jugadores, directivos, referís, etc.

También constituyen un grupo de choque usado por políticos fuera de la cancha. Algunas barras bravas son pequeñas empresas que podrían llamarse “Extorsionistas Asociados”. Para eso tienen una organización operativa muy eficiente con un gran jefe y caciques menores que ordenan y planifican la acción con la eficiencia de un comando de elite.

Cuando yo era pibe, las hinchadas eran entusiastas, había alguna pelea a trompadas y forcejeos, pero el fútbol era una fiesta deportiva, las lealtades eran emotivas, un jugador era siempre de Ríver o de Boca, no había pases millonarios, “el corazón no estaba en venta”. Pero nuestra pobre Argentina cambió, nos vendieron, y nosotros compramos un modelo de sociedad individualista, competitiva y violenta.

Rescatemos que también la barra brava tiene partes positivas, en la ceremonia del partido es la que inicia la chispa del aliento a los jugadores que luego se contagia a toda la hinchada, llevan las banderas y arman los cantos, son parte del folclore de nuestro tiempo. El fútbol es un escenario que refleja al ser masivo, el retrato de la época es un espejo de lo que pasa en la sociedad y en esta época de explotación laboral, injusticia, corrupción y circo, la fiesta futbolera se parece algo al circo romano y es un negocio millonario que deforma el espacio estrictamente deportivo.

Como reflexión final, diremos que la violencia está condenada a aumentar en proporción a la feroz marginación, desocupación y situaciones límites que llevan a algunos sectores a formas de supervivencia violentas, de modo que la violencia en el fútbol y las barras bravas no se puede solucionar con la represión policial, que genera como reacción más violencia (es querer apagar el fuego arrojando nafta). La otra solución opuesta sería (en un delirio terapéutico) poner cientos de psicólogos en la cancha para que los violentos elaboren sus traumas infantiles y se porten bien pero tampoco serviría, porque la bronca y la frustración nos indignan, son reales y concretas, aunque las barras bravas, compuestas en general por los más excluidos de la sociedad, lleven esta descarga a extremos inaceptables y delincuenciales.

21
May
08

La batalla por los trapos…sucios

El presente de River es un cambalache en el que la Biblia está junto al calefón o –lo que es lo mismo– donde las declaraciones de Oscar Ahumada tengan relación con la batalla de los quinchos que desangró a la barra brava. En Núñez todo tiene que ver con todo. Y nadie se salva.

“Si los dirigentes se meten con las opiniones de un jugador, yo me voy a empezar a meter con los temas dirigenciales y voy a decir qué pasa con la venta de tal jugador. Y seguimos armando el clima”, amenazó el jugador.

Ahumada, que antes de junio debería renovar su contrato o jugar dos años por el 20% de aumento, se refería, entre otras, a la venta más cuestionada de los últimos años: la de Gonzalo Higuaín al Real Madrid, en diciembre de 2006.

“En la reunión de Comisión Directiva que aprobó aquella transferencia, había barrabravas”, reconoce un dirigente. ¿Quiénes? Sus nombres salen de memoria: Alan Schlenker y Adrián Rousseau, los capos que por entonces estaban unidos.

Dos meses después, el 11 de febrero de 2007, Higuaín sería protagonista indirecto en la llamada batalla de los quinchos. El club habría pactado un porcentaje para los jefes de los Borrachos del Tablón, quienes no se ponían de acuerdo en la distribución de los fondos. Eran cerca de 50 mil dólares.

Por ese dinero casi se cobran la vida de Ricardo Cosentino, asesor futbolístico de la empresa HAZ, ligada a Fernando Hidalgo. En su casa de Palermo, Cosentino fue amenazado por diez hombres armados que usaron handies para comunicarse y cuyo modus operandi remitía a Los Borrachos del Tablón.

Más acá del dinero, la interna por el poder se cobró la vida de Gonzalo Acro y tiene a los hermanos Schlenker tras las rejas. Tal vez, cuando el juez Luis Rodríguez los indague la semana próxima, sepa más sobre la relación barra-dirigencia desnudada por Ahumada.

Fuente: Crítica de la Argentina
16
May
08

La crisis de River no afecta a Aguilar

La bronca de los hinchas de River con sus jugadores por la traumática eliminación en la Copa quizá ceda un poco si el equipo sale campeón del Clausura. Es una posibilidad. En cambio, no parece factible que el título mejore la pésima imagen que tienen los socios (incluso, aquellos que lo votaron) del presidente José María Aguilar. Durante su segundo gobierno, iniciado en diciembre de 2005, ya retumbó un par de veces en el amplio hall del club el grito de “se va a acabar la dictadura de Aguilar…”. Pero ni el hastío con su gestión, ni siquiera el cachetazo que recibió la gente con el empate insólito de San Lorenzo en el Monumental, parecen conmover al oficialismo.

La oposición ya quiso desplazar a la conducción el año pasado. Un sector, liderado por Daniel Kiper y Carlos Lancioni, asistió a la última asamblea de representantes con un petitorio que, entre otros puntos, solicitaba la “remoción de la comisión directiva y de la comisión fiscalizadora”. El pedido no prosperó. Se hubieran necesitado dos tercios de los 150 miembros de la asamblea para lograrlo. Según el abogado Kiper, se juntaron apenas 45 firmas. Por entonces, River andaba mal en el fútbol, aunque no tan conmocionado como ahora. Nadie había arrojado maíz desde una platea, con la carga simbólica que esa conducta tiene. Su problema institucional más grave era consecuencia del asesinato de Gonzalo Acro y de una incontenible serie de enfrentamientos entre dos facciones de la barra brava. Un conflicto que está lejos de solucionarse en paz.

Pero lo peor no había finalizado para Aguilar y su reducido séquito de fieles. Al contrario, se agravaría. Las denuncias de integrantes de la barra que los incriminan (en el apoyo a uno u otro sector), la irrupción de un tercer grupo (la Banda del Oeste) en la pelea por el reparto de la torta y las siempre vigentes sospechas de corrupción le dieron más pasto a una oposición crítica, pero sin presencia suficiente en la asamblea para modificar el rumbo.

Acusaciones al oficialismo por sobreprecios, transferencias de jugadores, facturas apócrifas (Kiper señala que en el caso Skanska aparecieron algunas con membrete de River) y violencia (¡qué violencia!) colocaron a Aguilar a la defensiva. De pronto, dejó de vérselo en televisión o de escuchárselo en radio a ese personaje suficiente, que suele combinar su tono doctoral con la sanata que popularizó el recordado Fidel Pintos. Su discurso perdió eficacia. Sus actos lo condenaron ante los hinchas con y sin necesidad de pruebas. Algo muy parecido al desprestigio.

“Aguilar no va a renunciar. Tiene juicios por todos lados, de la AFIP, en la causa por los Borrachos del Tablón y en esos juicios lo defienden los abogados de River”, dice Carlos Ferreyra, un vocal de la comisión directiva que llegó con el presidente al gobierno y luego comprobó que debía enfrentarlo. Su sector, Concertación Riverplatense, sacó un comunicado el sábado pasado en el que denuncia: “Lo vivido en estos años no es casualidad, tiene origen en los métodos y desaciertos de la actual conducción, sorda e imperturbable ante la realidad y los consejos de mentes reflexivas, que sólo han querido ayudar a construir un River mejor”.

Horacio Roncagliolo, el más duro de todos los opositores, es pesimista sobre posibles cambios: “El adelantamiento de las elecciones sólo será posible si está de acuerdo el oficialismo. Ya hubo una asamblea donde se propuso el tema, pero no se consiguieron los votos suficientes. Aguilar maneja a la mayoría. Nosotros hemos hecho acciones comunes con Kiper, Lancioni y Caselli, aunque no dieron resultado”.

En River, el estatuto del club se transformó en un escrito sin demasiado valor jurídico. La comisión directiva no se reúne hace por lo menos dos meses. El jueves 8 de mayo, el jueves de la increíble eliminación en la Copa Libertadores, estaba prevista una sesión que no se realizó por el partido. Hoy, en esa comisión, son 17 los dirigentes que todavía le responden a Aguilar y ocho los que están en contra.

Fuente: Página/12
22
Nov
07

Ranking 2006 de hinchadas

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