Posts Tagged ‘barrabrava

14
Jul
09

Breve cronología del horror

60023El primer crimen con un barra argentino involucrado sucedió en 1924, durante la final del Sudamericano disputada entre Argentina y Uruguay, en Montevideo. La víctima se llamaba Pedro Demby y el victimario, José Lázaro Rodríguez, alias El Petiso, reconocido hincha de Boca.

Luego, en 1939, ya en Buenos Aires, fueron asesinados por balas policiales dos hinchas de Boca, durante un partido frente a Lanús. Hoy, ya son 238 las muertes asociadas a episodios de violencia en el fútbol, de acuerdo a la ONG “Salvemos al Fútbol”. La mayoría de los asesinatos siguen impunes.

Un San Lorenzo-River de 1944 terminó con 9 fallecidos.

Ya en 1968 sucedió un episodio e trágico del fútbol argentino: La Puerta 12, en el Monumental, con 71 muertos tras un River-Boca.

A partir de los 80, la violencia se fue haciendo más compleja y violenta. En 1983, Roberto Basile murió en la popular de Racing, en la Bombonera, cuando una bengala lanzada desde la tribuna local estalló en su garganta. Adrián Scaserra (en Independiente-Boca) murió por la represión policial, en abril de 1985. Daniel Souto, en 1985, murió atacado por la barra de Boca cuando salía de la Bombonera tras un Racing-Banfield. En 1990, Saturnino Cabrera falleció, también la Bombonera, cuando le impactó un paraavalanchas lanzado de la bandeja superior.

En 1994, los crímenes de los hinchas de River Angel Delgado y Walter Vallejos fueron significativos también por sus consecuencias: fue el final de la barra brava de Boca, entonces a cargo de El Abuelo.

En 2007 mataron a Marcelo Cejas tras un Chicago-Tigre y a Emanuel Alvarez, en 2008, antes de un San Lorenzo-Vélez.

El nuevo siglo ofrece el nuevo fenómeno de los enfrentamientos internos de las barras de un mismo club. El caso Acro y esta interna de Huracán son los más emblemáticos.

Fuente: Clarín
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30
Jul
08

Pasos para formar una Barrabrava

· Lo primero que se necesita para ser un buen Barra Brava, es buscar una Institución que será nuestra Bandera. Puede ser un club de fútbol, agrupación universitaria, partido político, banda de rock, etc. No hace falta sentirse identificado, si esto no sucede podremos incluso usufructuar mas de la institución elegida.

· Ahora necesitaremos un grupo de choque, es decir, un grupo de amigotes que se incorporen a esta noble causa. Una de las cosas importantes al reclutar es que en el grupo se lleven bien los muchachos y tener la mayor cantidad de ellos con una alta agresividad y antecentes en lucha cuerpo a cuerpo y manejo de armas.

· Debemos elegir un nombre al grupo; podemos tomar el nombre de un lugar que nos representa, una característica que posean todos los integrantes. Va a ser importante y debemos pensar un “nombre marketinero”. También habrá que pensar un número que nos caracterice.

· Este es el momento clave: realizar nuestro primer acto vandálico. Esta acción es muy importante, ya que será las que nos hará conocidos en el ambiente y demostrará el lugar que queremos ocupar.

· Lo que sigue es confrontar con la barra brava que se encuentra al mando de la Organización que representamos. En este punto es importante utilizar todo nuestro ingenio; con una suficiente cantidad de armas (tanto de fuego como armas blancas) y una buena emboscada podremos superar obstáculos como la inferioridad numérica.

· En este momento estamos en condiciones de negociar, lo que nos permitirá obtener la mayor fuente de ingresos. Luego de varios contactos telefónicos nos reuniremos con el líder o jefe máximo de la institución, debemos exponer al máximo la ferocidad de nuestros actos anteriores.

· Ahora es el momento de empezar a ganar dinero!! podremos manejar algunos negocios un tanto turbios como la venta de estupefacientes, celulares, etc. dentro de la institución. También el estacionamiento y una vez que nos hacemos conocidos podemos llegar a vender merchandising de nuestro grupo.

· También, podremos contactar con la gente más poderosa identificada con la institución (socios poderosos) y llegar a un acuerdo, nuestro grupo de choque esta disponible para lo que necesite a cambio de algunos favores. Es importante tener el pasaporte al día, un barra brava puede tener que viajar al exterior en cualquier momento.

· Hay que tener en cuenta que en cualquier momento nos veremos obligados a realizar aprietes a las figuras mas visibles de la organización o alguien que revele nuestra existencia o ponga en duda nuestro poderio, una buena forma de apretar es amenazar a las familias de las figuras, tambien podremos romper autos pero en lo posible se tratará de dejar la menor cantidad de pruebas de nuestra visita.

· Un Barra Brava no se dejara llamar de ese modo. Se denominará “Hincha caracterizado”.

28
Jul
08

Hinchada, hinchada, hinchada hay una sola

El mito se ha extendido por años: el hincha es lo mejor del fútbol; es el más genuino, el único que no se vende. En clave discepoliana, el hincha es el alma de los colores. Resulta que siempre tiene razón, que nada ni nadie puede refutarlo. Y el hincha —si es que hay uno solo— será muy transparente pero, hay que decirlo, a veces es un personaje autoritario, fascista y cruel, capaz de someter al peor de los escarnios a sus futbolistas. Lo puede decir Oscar Ahumada, que sufrió el rigor de la tribuna de River.

Para José Garriga, doctor en antropología, “los hinchas tienen un poder que antes no tenían”. Y el estilo argentino se exporta: “En Latinoamérica lo toman como modelo. Vas a México y escuchás canciones con música de los Pibes Chorros”.

Para escribir el libro Haciendo amigos a las piñas. Violencia y redes sociales de una hinchada de fútbol, Garriga compartió tres años con la barra brava de Huracán. Allí estudió sobre el “aguante” en sus dos variantes: el físico y el del aliento.

“Hay una diferencia entre lo que es ir a la cancha siempre y el enfrentamiento cuerpo a cuerpo, más vinculado a la barra”, dice. El antropólogo, docente de la Universidad de San Martín, se explaya en esa idea del poder: “El hincha es un actor más. No se sienta a ver un partido sin control. Tiene control directo, puede poner y sacar jugadores”.

María Verónica Moreira es magíster en antropología social, docente de la Universidad de Buenos Aires y publicó varios artículos sobre hinchadas. Además, para su tesis, realizó un trabajo de campo similar al de Garriga, pero con Independiente, en el que hurgó sobre “el honor y la vergüenza”. Moreira dice: “Yo le haría la pregunta a un técnico, a Simeone, por ejemplo. En esa cosa que tiene de sacar o poner a Ortega, ¿por qué lo hace? ¿Porque se lo pide la tribuna o porque es un jugador clave?”.

Garriga y Moreira no concluyen que el hincha es autoritario, pero sí que se sienten por arriba de los futbolistas. Son una especie de patrones. Él dice: “Los hinchas suponen que tienen una relación más afectiva con el club. Los que pagan su cuota social se sienten dueños: ‘Los jugadores son empleados nuestros’. No sé si los vuelve autoritarios, pero sí les da derechos sobre el equipo”.

Ella dice: “Creen que son realmente incondicionales y tienen un amor hacia el club o hacia los colores que no pretende nada a cambio. Y a partir de ahí pueden reclamarle a los jugadores”.

El ánimo del hincha se menea sobre el éxito y la derrota. No sólo ocurrió que los hinchas de River le tiraron maíz a un equipo que después fue campeón. Los de San Lorenzo aplaudieron una clasificación heroica en el Monumental pero, derrota mediante en la Libertadores, colgaron: “Jugadores, sus bolsillos llenos de pesos y la ilusión vacía”; los de Racing fueron al revés: cuando el equipo se hundía dedicaron frases como “Nosotros diez puntos en todos los partidos, ustedes diez puntos en todo el campeonato”, pero estallaron de emoción por zafar del descenso; los de Independiente, después de un ¡empate! con Racing, repartieron panfletos: “Dirigentes, cuerpo técnico, jugadores. Mercenarios. Los clásicos no se arreglan”. Y así hubo muchos más.

“Por eso no se puede hablar de violencia en el fútbol sino de violencias. A veces el hincha común se manifiesta de manera cruel. Hoy se usan términos muy duros no sólo con los jugadores del equipo propio, también con los rivales. Como el ‘borracho’ a Ortega”, dice Moreira. “En Independiente antes se privilegiaba el juego aunque perdiera. Pero las nuevas camadas están más pendientes de la cosa exitista”.

“Los hinchas siempre te muestran la faceta moral, pero hay otra dimensión que es instrumental. En el caso de los barras, muchos viven del fútbol. Pero ellos tienen la idea de que los jugadores pasan, los dirigentes pasan, y ellos se quedan ahí. Entonces, la relación que tienen con el club está basada en la pasión, en cambio el resto es más profesional”, dice Garriga.

Hinchas hay de todo tipo, es cierto. Son muchos. El fútbol, dice Eduardo Galeano, “es la única religión que no tiene ateos”. No todos usan la crueldad como método. Pero hay un corte, bien clase media, que incluso imita el discurso de “yo pago mis impuestos”: el hincha del “yo pago mi entrada” que justifica todo.

El público futbolero, según la visión de Roberto Arlt

El “hincha” es generalmente un sujeto de cara encendida, mejillas como inflamadas por el sol, bocaza perrera o mastinesca, pelo crecidazo, ojos canallas y léxico bravoso. Es decir, carne de cañón.

Cae a los stadiums como la langosta , y si no se come el pasto que hay junto a los alambrados, lo aplastan todos los cascos de una tropa de caballos. Entre o no entre, pero si consigue filtrarse, casi siempre se ingenia para instalarse en las populares y vociferar desde allí palabrotas que hacen rechinar sus mandíbulas; con tanto entusiasmo las vomita al espacio.

Si no entra, permanece desde afuera, venteando los acontecimientos, recibiendo noticias y pálpitos por los gritos de los espectadores, o adquiriendo datos del vigilante del escuadrón que hace la guardia en la puerta y que recibe noticias por intermedio de otros compañeros.

Este tipo de “hincha” atorrante es, como decíamos antes, la langosta de los matchs de box y de los partidos de football; y al mismo tiempo el cuidador improvisado de los automóviles.

Hay luego otro “hincha”; el “hincha de café”, el “hincha” que no acudió a ninguno de los parajes donde actúa su héroe, pero discute como un endemoniado en la mesa del café, por la noche, cuando se comentan los sucesos del día.

Roberto Arlt, “Aguafuertes porteñas”, en “Literatura de la pelota”, de Roberto Santoro.
Fuente: Crítica de la Argentina
06
Jun
08

Las barras según el Cavegol

No deja dudas Cavenaghi: “Las barras bravas están matando al fútbol argentino”. Pero eso no lo asusta como para volver alguna vez a este fútbol en crisis por la violencia y la desorganización. “Siempre pasaron estos hechos. Pero no tanto como ahora. La violencia llegó a un extremo que no se puede creer. Igual, con lo lindo que es el fútbol argentino, yo volvería. Obviamente, se tendrían que solucionar un montón de cosas. No se puede ir a una cancha teniendo miedo. Sabiendo que vas en el colectivo y te rompen todos los vidrios. O que tu familia está en la tribuna y la policía los agarra a tiros”.

Una actitud se le cuestiona a Cavenaghi: hace dos años se subió a un paraavalanchas, en el Monumental, junto a Los Borrachos del Tablón, cuyos líderes hoy están procesados por la justicia contravencional: “Fui a la popular como un hincha más. No creo que todos los que van ahí sean delincuentes. Siempre tenía ganas de ir ahí. Pero se le dio una dimensión desproporcionada”.


Fernando, Alan —el jefe de la barra— aparece en videos peleándose con la policía en Asunción y San Pablo.

Ah.. No estaba al tanto de eso.

¿Es tu amigo?

Lo conozco. Fuimos a ver ese partido juntos. Pero no somos amigos íntimos.

¿No es un mal mensaje?

Hay mensajes peores para la sociedad que ir a ver un partido de fútbol a la popular al lado de Alan o de quién sea. Hay políticos que viven en la televisión, dan la cara las 24 horas y mandan a matar gente como si fuesen a comprar caramelos.

¿En Argentina o en Rusia?

Acá en la Argentina. En nuestro país, por tapar algunas cosas se le da más dimensión a otras. Yo no me dejo engañar por todo eso.

¿Las barras bravas están matando al fútbol argentino?

Sí. Los actos de violencia que están cometiendo son terribles. Lo que no tiene sentido es jugar al fútbol sin hinchas. En Europa, el que tira una piedra va preso y no entra a una cancha por años. Tienen toda la tecnología para detectarlos. Pero acá no se hace.

¿En Rusia hay barras?

Sí. Y si se enojan, son medio locos. Pero, ganes o pierdas, salís saludando a todo el mundo. El resultado no es cuestión de vida o muerte. Acá perdés dos partidos y te vas puteado, no podés salir de tu casa y, si te ven en un shopping, te quieren pegar…

Clarín 30/11/2006

02
Jun
08

Los 14 de Arroyo Seco

Los Borrachos con derecho de admisión se exiliaron en Arroyo Seco? Adrián se fue a vivir a Santa Fe? Ex 14 paran en la barra de Unión? Todo puede ser en la dimensión barrabrava riverplatense. La verdad es que la hinchada del equipo de Unión de Arroyo Seco, usa dos banderas no sólo con el mismo nombre que los de River, sino que encima la de Argentina copia fielmente a uno de los trapos emblemáticos de LBDT e inclusive usan el 14 también como símbolo representativo, como se ven en los detalles. Ahora eso de “La 14” suena medio a La 12 ¡puaj!

Fotos: extraídas de un posteo en el Foro Monumental
21
Abr
08

Pifiada vasca

Buceando por blogs y sites del mundo barrabrava, nos encontramos con un blog vasco. Mezcla de barra y política, hace mención a la redada anterior al partido con vélez del año pasado, (en la que cayeron más de 100 barras entre ellos Adrián y El Colimba); pero cometiendo dos errores garrafales.

Uno se lo puede perdonar, por lejanía y desconocimiento tal vez del término, en el que se dice que River es un “equipo bonaerense” (sic).

Pero el segundo error es imperdonable, ya que grafican la entrada con una foto de Los Borrach… NO! de La Doce!!!! en épocas del Abuelo.

Eso se llama no tener ni idea!!

19
Oct
07

Líder cómo??

Siempre se dice que el liderazgo de una barrabrava se sostiene en 3 pilares fundamantales:

  1. Presencia en el paravalanchas
  2. Saber plantarse en el combate, “tener aguante”
  3. Acceso a entradas para repartir

Adrián tal vez pudo imponer su liderazgo ante Alan y su gente (después explicaré cómo) pero cada vez está más lejos de seguir sosteniendo esa autoridad. Nadie duda de su capacidad de aguante y que sabe plantarse, pero si no va a la cancha, de nada le sirve. Lo mismo pasa con la presencia en el paravalancha, todo un símbolo de poder y autoridad; pero lejos de las canchas difícil de detentar ese “poder”. El único símbolo de “autoridad” que le quedaba era esa misteriosa habilidad para conseguir entradas para repartir entre su gente, que se vió hasta la redada pre-velez.

Ahora, si no le queda ninguno de los atributos que caracterizan a un jefe barrabrava, ¿cómo va a hacer para seguir siendo el líder?

Ya lo había dicho en una entrada anterior, Adrián aunque había “ganado” la pulseada contra Alan, quedó en una posición muy débil; ahora acentuada por la prohibición judicial que no le permite ni acercarse a 500 metros de la cancha, local o visitante, ni siquiera para ver inferiores, nada que tenga que ver con el club.

Llegó el fin de Los Patovicas? Sin dudas. Desde la batalla de los quinchos, los Patovicas ya no existen como tales, Alan automarginado y ahora Adrián cercado judicialmente, le dan un punto final.

Y ahora?

Si Adrián no puede repartir entradas y no puede imponer su presencia en la popular, por qué los que respondían a él lo van a seguir haciendo? Por amistad? Por lealtad? Por que sí?

Hay que recordar que había rearmado su grupo con gente ajena a River, por lo que no puede apelar ni a la amistad ni a la lealtad.

Cómo sostener un liderazgo así?




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