Posts Tagged ‘barras

03
Jun
16

Van saliendo rapidito

La causa por asociación ilícita, daños, lesiones graves y coacción agravada que comenzó el 25 de noviembre de 2014 debido al ataque de la barra disidente a la oficial de Los Borrachos del Tablón en la confitería del club tuvo su primer punto final: en un juicio abreviado, Ariel Pato Calvici, Ricardo Richard Gerino y Martín Saviolita Núñez fueron castigados por dos años y medio, una pena excarcelable. Los dos primeros ya quedaron en libertad al mediodía, luego de conocerse la sentencia, mientras que Saviolita seguirá detenido hasta noviembre próximo por ser reincidente.

Más allá de la libertad conseguida, estos barras que encabezaron la movida dos días antes de que se jugara la semifinal de la Sudamericana contra Boca no podrán volver al Monumental, ya que sus nombres forman parte de la lista de quienes tienen derecho de admisión.

Mientras tanto, Alejandro Zapatero Flores y Carlos el Negro López, otros miembros de la barra disidente, todavía continúan prófugos de la Justicia.

 

fuente: olé

19
Dic
08

La violencia en los estadios

Por: Felipe Guerra García

Vándalos, pandilleros desalmados, contaminados por el odio y el desprecio, infiltrados entre las barras y grupos de animación, están dominando los estadios a fuerza de violencia desplazando y alejando de los escenarios a los auténticos aficionados al fútbol.

El balompié es el deporte de más influencia que atrae a las grandes masas, pero desgraciadamente, al seguidor, simpatizante o aficionado, este deporte no lo invita al autocontrol.

Por como está concebido, no es el deporte en sí, ni quienes lo practican, lo que induce al fanático a la violencia.

violencia-futbol

El fútbol, inexplicablemente, es el deporte en el que el público resulta ser más susceptible al cambio radical de su estado de ánimo en función al desarrollo del partido y al resultado.

En segundos el “aficionado”, deformado en fanático, cambia drásticamente su estado de ánimo y su carácter: alegría, tristeza, impotencia, frustración, coraje, se va tornando agresivo y el cúmulo de reacciones adversas e inclusive positivas, provocan la histeria estallando la violencia.

Desdichadamente estas reacciones del individuo no son casos aislados, tampoco en lo individual. Se registran en grupos, entre la multitud que asiste a espectáculos deportivos y las pasiones se desbordan con más facilidad en el fútbol soccer.

La violencia es más común en muchos de los estadios de fútbol soccer en el mundo, donde imperan las barras bravas, donde los fanáticos generalmente con sus arengas, le dan el toque de la agresividad verbal hacia el equipo rival, hacia los fans contrarios desatándose el duelo de la palabra al hecho, suscitándose batallas campales con resultados en muchos casos trágicos.

El más reciente fue el 11 de mayo del 2008 en el Estadio El Campin, durante el juego de liga del fútbol colombiano entre el Independiente Santa Fe y América de Cali en Bogotá.

Un seguidor del Independiente, Edixon Andrés Garzón de 20 años, murió apuñalado a manos de fanáticos del América; otro hincha del mismo equipo, Jasón Ruiz, fue agredido y lanzado desde las gradas al siguiente nivel por sus propios compañeros de la barra, siendo hospitalizado en estado grave.

En el mismo evento las barras provocaron una batalla campal, se enfrentaron a la policía; otros del Independiente invadieron la cancha para agredir al árbitro Fernando Paneso quien, durante el juego, había decretado un penal y expulsó a dos jugadores del Santa Fe, por lo cual lo culparon de que ganara el América de Cali 5 a 2.

Saldo: un muerto, 24 heridos, dos de gravedad, decenas de detenidos y para el colmo de todos los males, hay que agregar las absurdas “medidas drásticas” que tomaron las autoridades.

En los medios de comunicación colombiana informaron que el alcalde de Bogotá, Luis Eduardo Garzón quien, tras “condenar” los trágicos acontecimientos, advirtió que “si las barras bravas no se hacen una auto depuración, si no dan plena confianza, les prohibiremos la entrada al estadio.

Otro absurdo. Sabas Pretelt, Ministro de Interior y Justicia, “sentenció”: “O cambian su comportamiento o los vamos a sacar de los estadios”.

Ante tanta blandura seguramente las barras se han de haber reído de las autoridades con el “uuuy que miedo, mira como tiemblo”.

¿Qué esperan? ¿Otra desgracia mayor? ¿No bastó la muerte de un hincha y los heridos para tomar acción directa, drástica y castigar a las barras por los crímenes cometidos?

¿No ha sido suficiente con lo acontecido en mayo del 2004, con la muerte de un fanático del Júnior al enfrentar a la policía, las cinco personas seguidoras del América de Cali, asesinadas en el estadio El Campin, también el año pasado?

barra_tapa

Hay motivos de sobra para prohibir el ingreso de las barras por largo tiempo. Les faltó valor a la autoridad, ha sido mucha la tolerancia y ante la impunidad, sigue la violencia.

A lo largo de la historia del fútbol, en todo el mundo se han registrado hechos sangrientos en los estadios en sus alrededores, iniciado primero por los hooligans en Inglaterra cundiendo el mal ejemplo en Europa, Asia, Medio Oriente, África y América Latina.

En México también se han registrado hechos sangrientos como el del trágico Túnel 29 del Estadio Olímpico México 68, donde murieron aplastados 7 aficionados y más de 70 resultaron heridos durante el encuentro por el título del fútbol mexicano entre Pumas –América en mayo 27 de 1985, consecuencia de sobre cupo.

Se han registrado choques, en algunos casos con saldo de heridos y detenidos, entre las diferentes barras del América, de las Chivas, de los Pumas, de Tigres, Rayados, Santos, del Pachuca entre otros seguidores de varios equipos y siguen sin disciplinarse.

De los muchos casos trágicos en el mundo a lo largo de los años citamos algunos.

El de la Copa Inglesa en 1946, recién terminada la II Guerra Mundial, se registró el primer hecho sangriento más notorio por tratarse en un evento deportivo, fue durante el juego entre el Wanderers y el Bolton, con saldo de 33 muertos y más de 400 heridos.

En América del Sur, en Lima, Perú causó conmoción mundial la tragedia por la muerte de más 300 aficionados a raíz de los tumultos registrados durante el partido entre las selecciones de Argentina y Perú el 24 de mayo de 1964.

En Grecia, el ocho de febrero de 1981, durante el cotejo entre el AEK Atenas y Olympiacos, 21 personas murieron y 50 resultaron heridos al provocarse el pánico entre los aficionados que trataban de escapar de un incidente por un acceso cuyas puertas estaban cerradas.

Una tribuna de madera del estadio Bradford en Inglaterra se incendió provocando la muerte de 52 aficionados y alrededor de 75 aficionados resultaron con graves quemaduras.

Durante la final de la Eurocopa en Bruselas, el 29 de mayo de 1985, 39 aficionados murieron y más de 400 resultaron heridos en el Estadio Heysel ante la avalancha de aficionados que se arremolinaron sobre los barandales del segundo nivel derribando parte de las gradas.

Por disturbios en las gradas que causó pánico, el 12 de marzo de 1988, murieron 70 aficionados en el estadio Katmandú en Nepal; en otro hecho, 40 aficionados murieron y 50 resultaron heridos en Suráfrica como consecuencia de una batalla campal entre hinchas de Orlando Pirates y Káiser Chiefs el 13 de enero de 1991.

La policía de Harare, durante el juego entre Zimbabwe y Sudáfrica por la clasificación para el Mundial de Francia, lanzó gases lacrimógenos para disolver una reyerta entre aficionados en las gradas con saldo de 12 muertos y cientos de heridos por el pánico provocado.

La historia de actos vandálicos, disturbios dentro y fuera de los estadios alrededor del mundo es interminable y en estos se han visto involucrados directamente los fanáticos y las autoridades, indirectamente los futbolistas, árbitros, federativos y medios de comunicación, quienes en conjunto han sido incapaces de prevenir y controlar la violencia en los estadios.

Fuente: http://www.noticias.com (Colombia)

09
Dic
08

“Las hinchadas son xenófobas, racistas y discriminadoras”

“Las hinchadas son xenófobas, racistas y discriminadoras”“Pertenecer a una hinchada es ser parte de un territorio”

En el país ya murieron más de 200 personas por incidentes vinculados con la violencia en el fútbol, “el opio moderno de los pueblos”, según el sociólogo argentino Pablo Alabarces.

“La violencia es previsible y, por lo tanto, es explicable y evitable”, sostiene Alabarces, que se ha dedicado a analizar en profundidad este complejo fenómeno.

Doctorado en filosofía en Inglaterra, secretario de posgrado de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA y profesor titular del seminario “Cultura popular y cultura masiva”, de esa universidad, Alabarces (de 46 años) encara el diálogo con una táctica defensiva: “Dicen que me dedico al fútbol, pero yo simplemente hago sociología”.

En su opinión, “la violencia no es un problema de barras: responde a la cultura del aguante, que tiene su propia ética”. Autor de títulos como Crónicas del aguante y Fútbol, violencia y política, y compilador de Hinchadas, pone la lupa sobre las conductas de hinchas, jugadores, políticos, empresarios y periodistas.

Después de haberse desempeñado como asesor del ex árbitro Javier Castrilli en la Subsecretaría de Seguridad en Espectáculos Futbolísticos, está convencido de que nadie quiere hacer nada para cambiar “este universo homofóbico, xenófobo y violento” en el que anida “el último bastión de resistencia masculino”.

-¿Por qué eligió el fútbol como objeto de investigación?

-Porque es un hecho sociológico fantástico. Incluye a un porcentaje elevadísimo de la población masculina y a uno cada vez mayor de la femenina. El fútbol es hoy por hoy el campo que más participantes atrae en la cultura argentina.

-¿Una cultura violenta?

-Ahí está el asunto: la violencia no es sólo una cuestión de barras bravas. El día que mataron a un hincha de Tigre, meses atrás, un periodista escribió una crónica que incorporaba testimonios de la gente del barrio. Un vecino decía: “Che, qué desastre, esto no puede pasar…”. E inmediatamente añadía: “Pero ¿viste como corrían los de Tigre?”. No se trataba de un barra brava ni de un hincha militante. Sin embargo, participaba del concepto del aguante.En ese contexto, la violencia es motivo de orgullo.

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-¿Qué encierra la idea de “tener aguante”?

-No significa ser un hincha militante, fanático, pasional que acompaña a su equipo, que lleva banderas o que canta hasta el agotamiento. La cultura del aguante es una metáfora. Es, fundamentalmente, una ética, una concepción moral del mundo según la cual tener aguante significa ser más macho que otro. Pero los opuestos no son hombre versus mujer, sino hombre versus no hombre. El aguante tiene que ser demostrado continuamente, con la lógica de los hinchas, en el combate. Si no hay combate no hay aguante.

-¿Qué es la “hinchada”?

-La cultura del fútbol es uno de los núcleos más machistas y homofóbicos de la cultura argentina. Las hinchadas son xenófobas, racistas, discriminadoras. Esto ocurre en un contexto en el cual la sociedad se moderniza y la mujer es cada vez más autónoma. El mundo del aguante es el último bastión de resistencia masculino. La hinchada tiene tres componentes: un núcleo muy duro, que es la barra; uno más amplio, al que llamamos la militancia, y un núcleo más periférico: los hinchas comunes. Estos últimos están lejos de ser santos, porque cantan orgullosos que su hinchada tiene más aguante. Las relaciones entre estos tres sectores son complejas. Los hinchas militantes son capaces de participar en hechos de violencia, pero no de volver eso una mercancía. La diferencia con los barrabravas es que ese aguante ellos lo venden y obtienen dinero. La barra participa de un sistema corrupto. Como todos los dirigentes deportivos, e incluso los jugadores, hacen pingües negocios con la televisión, los pases, los contratos; la barra lo que dice es: nosotros ponemos pasión, ponemos color y cuando hace falta también ponemos aguante, a cambio queremos una parte del negocio.

-¿Cuándo comienza la violencia como cultura en el fútbol?

-Mi hipótesis -que es indemostrable, pero no ha sido refutada- es que esto se produjo durante la dictadura. Porque cambió la relación de la sociedad con la violencia. Una barra funciona como una especie de grupo de tareas que ejerce una violencia ilegítima con ciertos mandantes y esos mandantes son la dirigencia deportiva y la política.

-¿Qué significado social cobró el fútbol?

-Cuando desaparecen los mecanismos tradicionales de identificación (la política, el trabajo, la educación, el sindicalismo), el fútbol es generoso y da identidad sin pedir carnet. Pertenecer a un club es ser parte de ese territorio.

-¿Son muy poderosos los intereses sobre los que se construye la cultura del fútbol?

-Eso es lo que ha explotado con la barra de River, donde hay una unidad de negocios ligada a la posesión de aguante. Otro ejemplo: en agosto de 2006, la barra de Godoy Cruz impidió que se jugara el primer partido del campeonato. ¿Por qué? Porque como habían ascendido a primera reclamaban un porcentaje mayor: tenían que ascender también de categoría económica.

-Y son muchas las manos que quieren manejar…

-Ahí aparecen dos complicidades: una, la dirigencia deportiva corrupta y la barra. La otra es la dirigencia política, que en esa transacción recibe poder.

-Usted asesoró a Javier Castrilli. ¿Cómo fue esa experiencia?

-Frustrante. Nos tenían como una especie de justificación científica. Cuando Castrilli asumió, en 2003, lo primero que me dijo fue: “Ahora vamos a hacer lo que siempre dijiste”. Pero inmediatamente ratificó la prohibición de llevar banderas a los estadios. Le dije: “Javier, esto es contradictorio. Hay que producir un shock de reconocimiento de los derechos de los hinchas”. La respuesta fue: “Primero, que me demuestren que se pueden portar bien”. Castrilli me estaba diciendo que se iba a privar a los hinchas de sus derechos hasta que demostraran que eran inocentes.

-¿Qué haría usted?

-Hay que hacer todo de golpe, en 24 horas, y después mantenerlo durante diez años. Intervenir la AFA y la mayor parte de los clubes de fútbol. Y tomar medidas para la seguridad de los estadios. Hoy en el fútbol hay más riesgos por cuestiones estructurales, porque se puede caer un estadio, que por cuestiones de las barras. Además, hay que cambiar de manera radical la percepción del hincha. Mientras se los vea como culpables y violentos no hay política posible. Un cambio de percepción debe decir: los hinchas son organismos de la sociedad civil y hay que darles poder.

-¿No es contradictorio?

-No, porque una cosa es el poder clandestino y otra el poder civil de decir, por ejemplo, que las entradas son muy caras, que los lugares son incómodos o que la policía les pega.

Fuente: La Nación
04
Sep
08

Las bandas en Alemania

Los Borrachos a pleno, durante un partido de la selección argentina en el Mundial de Alemania 2006; a la izquierda los barras del rojo, y a la derecha????:

La Banda del Oeste:

22
Ago
08

La verdad sobre el trapo robado de Caniggia

LAS FOTOS PERTENECEN AL CLÁSICO DEL 99′, DONDE SE LE GANA A BOCA 2-0 CON EL GOL DE ÁNGEL.

ESE DIA SE USÓ POR UNICA VEZ EL TRAPO ROJO DE ‘GRACIAS CAMPEÓN DEL SIGLO’. (1)
Y LA BANDERA DE CANIGGIA ESTUVO ABIERTA LOS 90 MINUTOS, PESE A LA PROHIBICIÓN.(2)


EN LA FOTO SE PUEDE VER COMO YA LAS LETRAS YA SE ESTABAN DESPEGANDO.
AL AÑO SIGUIENTE LO CHUPA LA POLI EN EL CLASICO CONTRA BOCA POR LA COPA (EL PARTIDO DE IDA QUE GANA RIVER 2-1), Y ABREN UN CAUSA SECUESTRANDO EL TRAPO. EL TRAPO LO QUISO RECUPERAR DI ZEO PERO NO PUDO, OBVIAMENTE.
EL TRAPO LO RECUPERAN LOS BOGAS DE RIVER EN EL 2005, CUANDO SE CIERRA LA CAUSA CONTRAVENCIONAL, Y LE QUEDABAN SOLO DOS LETRAS.
POR ESO SE CAMBIARON TODAS, COMO YA SE DIJO EN OTRAS OPORTUNIDADES.

CON RESPECTO AL TEMA DEL TRAPO DE CANIGGIA, LA HISTORIA ES LA SIGUIENTE:
-ESE TRAPO LO PIERDE LA ’12’, BAJO LA ‘CONDUCCIÓN’ O MANDO DE DI ZEO.

SEA LO QUE SEA, DI ZEO SE QUERIA CORTAR LOS HUEVOS, PORQUE ESE TRAPO
ESTABA FIRMADO POR LA 12, Y LO TENIA RIVER.

ENTONCES HIZO LO SIGUIENTE:


1-PRIMERO SALIÓ A DECIR QUE ESE TRAPO NO ERA DE LA 12, Y QUE NUNCA LO
HABIAN COLGADO. ESCUCHE A VARIOS FORISTAS ACA, REPETIR ESA VERSIÓN.
HASTA QUE APARECIO LA FOTO DEL PARTIDO CON PLATENSE EN EL 97, Y LA VERSION SE CAYO.

2-DESPUES DI ZEO SALIÓ A DECIR QUE ESE TRAPO LO HABIA VENDIDO UN TAL
SILVIO SERRA.
MENTIRA, TODOS SABEN, Y GENTE QUE FUE ESE CLASICO EL 99 EN MDP ME LO DIJO, QUE SE LO CAPTURÓ EN EL ESTACIONAMIENTO DEL ESTADIO, MEDIO DE ARREBATO.

3-CUANDO A RIVER SE LA CHUPA LA POLI (NOCHE LLUVIOSA, LA BANDERA SE MOJA Y SE SECUESTRA MOJADA Y A LA MIERDA EL PEGAMENTO DE LAS LETRAS), AL POCO TIEMPO. DI ZEO EN ‘PINTADO DE AZUL Y ORO’, SE JACTA QUE LA BANDERA NO LA TENIA MAS RIVER, Y SUGIERE, SIN DECIRLO, COMO LA QUE LA PODIA TENER ÉL (ESTABA TRATANDO DE RECUPERARLA A NIVEL JUDICIAL).
MUCHOS EN ESTE FORO DECIAN QUE LA TENIA, Y LA IBA A MOSTRAR, LO QUE NO PASO NUNCA, OBVIAMENTE.

4-CUANDO LOS ABOGADOS DE RIVER LA RECUPERAN EN MARZO DE 2005, DESPUES QUE SE CIERRA LA CAUSA (LOS ABOGADOS DE LOS PIBES SON BIEN PESADOS, IRURZUN, EL CANOSO ABOGADO DE ADRIAN ES HERMANO DE UN CAMARISTA PENAL), COMO YA DIJE, NO TENIA MAS QUE DOS LETRAS.
SE PONEN NUEVAS, Y SE ESPERA A SALIR AL EXTERIOR PARA MOSTRARLA.

RIVER LA MUESTRA EN SAN PABLO CON LETRAS NUEVAS.
A DI ZEO LE QUEDÓ PICANDO, Y RÁPIDO DE REFLEJOS, SALE A INVENTAR QUE EL TRAPO ERA HECHO, Y RAPIDO HACE UNA BANDERA.
MUCHA GENTE CREYÓ QUE ÉL TENIA LA ORIGINAL, Y QUE LA DE LOS 14DT, ERA UNA COPIA QUE HABIA DEJADO ÉL EN EL JUZGADO, COSA QUE POR SUPUESTO NO ERA CIERTA.

ESA ES LA POSTA MUCHACHOS, NO HABLEN MAS AL PEDO.

ARREGLAR LOS TROFEOS VIEJOS, FORMA PARTE DEL FOLKLORE DE LAS BARRAS.

28
Jul
08

Hinchada, hinchada, hinchada hay una sola

El mito se ha extendido por años: el hincha es lo mejor del fútbol; es el más genuino, el único que no se vende. En clave discepoliana, el hincha es el alma de los colores. Resulta que siempre tiene razón, que nada ni nadie puede refutarlo. Y el hincha —si es que hay uno solo— será muy transparente pero, hay que decirlo, a veces es un personaje autoritario, fascista y cruel, capaz de someter al peor de los escarnios a sus futbolistas. Lo puede decir Oscar Ahumada, que sufrió el rigor de la tribuna de River.

Para José Garriga, doctor en antropología, “los hinchas tienen un poder que antes no tenían”. Y el estilo argentino se exporta: “En Latinoamérica lo toman como modelo. Vas a México y escuchás canciones con música de los Pibes Chorros”.

Para escribir el libro Haciendo amigos a las piñas. Violencia y redes sociales de una hinchada de fútbol, Garriga compartió tres años con la barra brava de Huracán. Allí estudió sobre el “aguante” en sus dos variantes: el físico y el del aliento.

“Hay una diferencia entre lo que es ir a la cancha siempre y el enfrentamiento cuerpo a cuerpo, más vinculado a la barra”, dice. El antropólogo, docente de la Universidad de San Martín, se explaya en esa idea del poder: “El hincha es un actor más. No se sienta a ver un partido sin control. Tiene control directo, puede poner y sacar jugadores”.

María Verónica Moreira es magíster en antropología social, docente de la Universidad de Buenos Aires y publicó varios artículos sobre hinchadas. Además, para su tesis, realizó un trabajo de campo similar al de Garriga, pero con Independiente, en el que hurgó sobre “el honor y la vergüenza”. Moreira dice: “Yo le haría la pregunta a un técnico, a Simeone, por ejemplo. En esa cosa que tiene de sacar o poner a Ortega, ¿por qué lo hace? ¿Porque se lo pide la tribuna o porque es un jugador clave?”.

Garriga y Moreira no concluyen que el hincha es autoritario, pero sí que se sienten por arriba de los futbolistas. Son una especie de patrones. Él dice: “Los hinchas suponen que tienen una relación más afectiva con el club. Los que pagan su cuota social se sienten dueños: ‘Los jugadores son empleados nuestros’. No sé si los vuelve autoritarios, pero sí les da derechos sobre el equipo”.

Ella dice: “Creen que son realmente incondicionales y tienen un amor hacia el club o hacia los colores que no pretende nada a cambio. Y a partir de ahí pueden reclamarle a los jugadores”.

El ánimo del hincha se menea sobre el éxito y la derrota. No sólo ocurrió que los hinchas de River le tiraron maíz a un equipo que después fue campeón. Los de San Lorenzo aplaudieron una clasificación heroica en el Monumental pero, derrota mediante en la Libertadores, colgaron: “Jugadores, sus bolsillos llenos de pesos y la ilusión vacía”; los de Racing fueron al revés: cuando el equipo se hundía dedicaron frases como “Nosotros diez puntos en todos los partidos, ustedes diez puntos en todo el campeonato”, pero estallaron de emoción por zafar del descenso; los de Independiente, después de un ¡empate! con Racing, repartieron panfletos: “Dirigentes, cuerpo técnico, jugadores. Mercenarios. Los clásicos no se arreglan”. Y así hubo muchos más.

“Por eso no se puede hablar de violencia en el fútbol sino de violencias. A veces el hincha común se manifiesta de manera cruel. Hoy se usan términos muy duros no sólo con los jugadores del equipo propio, también con los rivales. Como el ‘borracho’ a Ortega”, dice Moreira. “En Independiente antes se privilegiaba el juego aunque perdiera. Pero las nuevas camadas están más pendientes de la cosa exitista”.

“Los hinchas siempre te muestran la faceta moral, pero hay otra dimensión que es instrumental. En el caso de los barras, muchos viven del fútbol. Pero ellos tienen la idea de que los jugadores pasan, los dirigentes pasan, y ellos se quedan ahí. Entonces, la relación que tienen con el club está basada en la pasión, en cambio el resto es más profesional”, dice Garriga.

Hinchas hay de todo tipo, es cierto. Son muchos. El fútbol, dice Eduardo Galeano, “es la única religión que no tiene ateos”. No todos usan la crueldad como método. Pero hay un corte, bien clase media, que incluso imita el discurso de “yo pago mis impuestos”: el hincha del “yo pago mi entrada” que justifica todo.

El público futbolero, según la visión de Roberto Arlt

El “hincha” es generalmente un sujeto de cara encendida, mejillas como inflamadas por el sol, bocaza perrera o mastinesca, pelo crecidazo, ojos canallas y léxico bravoso. Es decir, carne de cañón.

Cae a los stadiums como la langosta , y si no se come el pasto que hay junto a los alambrados, lo aplastan todos los cascos de una tropa de caballos. Entre o no entre, pero si consigue filtrarse, casi siempre se ingenia para instalarse en las populares y vociferar desde allí palabrotas que hacen rechinar sus mandíbulas; con tanto entusiasmo las vomita al espacio.

Si no entra, permanece desde afuera, venteando los acontecimientos, recibiendo noticias y pálpitos por los gritos de los espectadores, o adquiriendo datos del vigilante del escuadrón que hace la guardia en la puerta y que recibe noticias por intermedio de otros compañeros.

Este tipo de “hincha” atorrante es, como decíamos antes, la langosta de los matchs de box y de los partidos de football; y al mismo tiempo el cuidador improvisado de los automóviles.

Hay luego otro “hincha”; el “hincha de café”, el “hincha” que no acudió a ninguno de los parajes donde actúa su héroe, pero discute como un endemoniado en la mesa del café, por la noche, cuando se comentan los sucesos del día.

Roberto Arlt, “Aguafuertes porteñas”, en “Literatura de la pelota”, de Roberto Santoro.
Fuente: Crítica de la Argentina
28
Jul
08

Qué pasará?

Que va a pasar una vez empezado el campeonato? Volverá la paz a las tribunas o empezará un nuevo round por la lucha del poder dentro de LBDT?

Si vuelve la interna, es necesario que esperen al domingo para pelearse? No pueden citarse en algún lugar abierto y sin gente de por medio (como en la película Hooligans) y cagarse bien a trompadas y finiquitar el tema? Es necesario que sea a la vista de todos, frente a las cámaras para quedar bien escrachados y que encima después salgamos todos perdiendo por la suspensión de la cancha por ejemplo?

Uno es como que no llega a entender por qué tanta saña, hasta que entendés el “ser barra” como un trabajo por el que te pagan. Entonces ahí si entendés, si yo me subo al paraavalanchas y me pagan por eso, por qué voy a dejar que se suba y le paguen al otro? Al final tiene su lógica, que no la compartamos es otro tema.

Ahora por qué tiene su lógica? La lógica sale del mismo error que la sustenta. Si vamos a alentar a River es por la pasión que tenemos por el club, ahora si lo tomo como un trabajo, si me pagan por alentar a platense, lo hago? Ahí está el error, si me pagan ya no es por la pasión. Podrá decir alguno que si soy hincha del club y encima me pagan por ir a alentarlo, muchísimo mejor! Es un domingo redondo, no vamos a negarlo, pero un poco es como que se desvirtúa, porque pasamos de hinchas a ser trabajadores con relación de dependencia. Suena feo no?

Si me pagan por alentar, puedo putear a la dirigencia que me está manteniendo? Como hincha caliente tal vez por algún resultado, puedo putear a los jugadores? NO, tengo que alentar sí o sí. Pero acá hay otro tema, no confundir “el aguante” con ser mano de obra de la dirigencia de turno. Si alentamos en las buenas y en las malas, es porque tenemos aguante, ahora si aliento enceguecido pase lo que pase sin importar el resultado ni el desarrollo del partido en sí, porque me pagan, eso ya no es aguante, eso es ser mercenario.

Volvemos a repetir, estamos a favor de la fiesta en las tribunas, no de la violencia entre los mismos hinchas.




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